Despierta tu vulcanólogo interior entre Castillo y Murta

Despierta tu vulcanólogo interior entre Castillo y Murta
Zona Chelenco

Todos los que viajan por el sur de la Región de Aysén, disfrutan de los impresionantes paisajes entre Villa Cerro Castillo y Bahía Murta, pero son pocos los capaces de reconocer los rastros del gigante que ha azotado varias veces esta zona y que aún mantiene viva su amenaza.

  • Ficha Técnica

    Tipo de actividad: Recorrido en auto observando las huellas del volcán Hudson.  

    Lugar de inicio: Villa Cerro Castillo.

    Lugar de  término: Bahía Murta.

    Distancia del recorrido: 96 km.

    Duración de la actividad: Tres  horas considerando las detenciones.

    Estacionalidad: Todo el año. 

    Consideraciones especiales: Planifica tu ruta con el tiempo suficiente para evitar apuros innecesarios. Considera que te vas a detener varias veces a hacer fotos o a admirar el paisaje y que la velocidad promedio en los caminos de ripio es entre 45-70 km/h, porque son más complejos.

    Reservas: Circuito autoguiado, no requiere reservas.

Villa Cerro Castillo marca el final del pavimento en la Carretera Austral. Desde este punto al sur, comenzará tu aventura sobre el ripio, donde tendrás que bajar sí o sí la velocidad, porque a veces se puede volver complicado. Pero tómalo también como una excelente oportunidad para no perderte detalle de estos fascinantes paisajes. ¡Nadie te apura!

Pasado el puente Chacano y el cruce para conocer el Paredón de las Manos, encontrarás un mirador con una vista perfecta al cerro Palo (2.320 m), una gran torre de roca y hielo que pertenece a la cordillera Castillo. Si tienes la oportunidad de acercarte y mirar el suelo a tus pies, es muy probable que observes materiales granulares, parecidos a la arena pero un poco más grandes, de colores que van del gris claro, mezclado con verdes, marrones y amarillos. Son las cenizas que han dejado las erupciones de volcán Hudson en los años 1971 y 1991.

El volcán Hudson tiene unos 2.500 metros de altura y 10 km de diámetro. 

Está ubicado 82 km al sureste de Coyhaique, en las cercanías del Campo de Hielo Norte, junto a los fiordos y canales donde se encuentra la falla geológica Liquiñe – Ofqui. Tiene la forma de una línea de conos, diques, centros eruptivos y una caldera circular, con un glaciar permanente en el interior.

Desde hace al menos 1,5 millones de años, el volcán Hudson ha estado activo, produciendo algunas de las mayores erupciones ocurridas en los Andes durante el periodo Holoceno. Pero dada su ubicación remota, recién fue reconocido como volcán en 1971, cuando se despertó con una columna de humo y cenizas de hasta 12 km e hizo crecer los ríos de manera explosiva debido a los lahares, flujos de sedimento y agua que descendían del volcán. El mayor daño fue provocado por las cenizas, que cubrieron todo el valle, las praderas y bosques, impactando los ecosistemas, la agricultura y, en especial, la ganadería. Se perdieron muchas ovejas y esto para muchos significó la ruina. Algunos debieron dejar la zona, otros vendieron sus tierras y la mayoría tuvo que comenzar de cero. 

Veinte años después, en agosto de 1991, el volcán Hudson volvió a rugir, pero esta vez con tal violencia, que es considerada una de las mayores erupciones volcánicas en el mundo ocurridas en el siglo XX. Fue altamente explosiva, con violentos lahares y columnas de humo y cenizas de hasta 18 km de altura, que cubrieron hasta Comodoro Rivadavia y San Julián, Argentina, en la costa del océano Atlántico. En total, afectó una superficie de alrededor de 80.000 km2, incluyendo zonas agrícolas, ganaderas y forestales, depositando entre dos centímetros  y un metro de cenizas. Las zonas alrededor del lago General Carrera, como la ruta entre Villa Cerro Castillo y Bahía Murta por la Carretera Austral, fueron especialmente impactadas y hasta el día de hoy puedes ver los rastros.

Pasado el cruce al sector de Las Ardillas, encontrarás el camping Los Ñires (Km 12), un muy buen lugar para descansar entre el bosque nativo y compartir la hospitalidad de la señora Rosa Chacano y su esposo, don Eleuterio Calfullanca. Ambos recuerdan muy bien las erupciones del Volcán Hudson, así  que no dudes en preguntarles acerca de esa época, porque son grandes relatores de historias. 

Alrededor del kilómetro 34, comienza una zona donde puedes distinguir por todos lados los vestigios de las últimas erupciones, con cercos enterrados más de un metro bajo las cenizas y un triste panorama de cuatro  kilómetros con bosques completamente muertos. La erupción hizo cambiar el cauce del río Ibáñez, por lo que arrasó con decenas de hectáreas de bosque nativo, dejando los árboles bajo el agua. Quizás notes que el camino en este sector es un poco más suave, ya que está hecho con las cenizas finas del volcán y se forma una capa muy distinta a la áspera gravilla normal y a sus poco amigables calaminas.

Los próximos kilómetros te mostrarán muchos campos abandonados después del volcán y grandes plantaciones de pinos, introducidos por su adaptación a la composición de los suelos. Si observas las montañas en la distancia, puedes observar las manchas negras en la nieve, que son marcas de cenizas de la reactivación más recién del volcán, ocurrida en octubre de 2011. La instancia fue corta y de bajo impacto, marcada por la aparición de al menos tres nuevos cráteres en el glaciar que se anida en la caldera, y la generación de pequeñas columnas eruptivas.

Si quieres escuchar más relatos de este poderoso patagón, te sugerimos terminar la ruta con un rico almuerzo en el Hospedaje Patagonia (Km 96,5), ubicado pocos metros al sur del cruce a Bahía Murta.  Ahí puedes compartir con su dueña, la señora Clotilde, otra excelente narradora de esas historias que convierten estos paisajes en aventuras épicas.

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Si una foto vale más que mil palabras, un video vale más de un millón, ¿no es cierto? Aquí encontrarás los mejores para este sector.

Rutas

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