Súmate al ritual del mate y el ritmo patagón

Súmate al ritual del mate y el ritmo patagón
Zona Palena - Queulat

Más que una bebida, la yerba mate es una tradición en la Patagonia y la mejor excusa para socializar y romper el hielo. No hay rincón donde no se arme la tradicional ronda de mates a la que seguro te invitarán. Prepárate y aprende un poco más de este símbolo patagón.

  • Ficha Técnica

    Tipo de actividad: Tradición regional. Aprende a preparar el brebaje típico de la Patagonia.

    Lugar de inicio: Apenas entres a un hogar aysenino.

    Lugar de término: Cuando des las gracias.

    Duración de la actividad: Lo que dure la ronda de mate

    Estacionalidad: Todo el año

    Consideraciones especiales: Te sugerimos que si te acostumbras a la yerba mate, paulatinamente te des el tiempo de monitorear sus efectos, porque algunas personas, más que otras, pueden resentir la potencia de la mateína, una forma de cafeína presente en la yerba mate.

    Reservas: No requieres. Llegues tarde o temprano, siempre habrá disponible para ti. 

El mate da energía, hace más aguda la mente e incluso dicen que es antidepresivo, pero más importante que los beneficios de la misma yerba, es su capacidad para reunir a la gente; del simple gesto de juntarse a tomar mate nacen conversaciones sinceras, aumentan las confianzas y se crean amistades. El hecho de compartir el tradicional brebaje es un acto de confianza y como buen pueblo hospitalario, en Aysén te lo ofrecerán con frecuencia. Considéralo un honor y acepta la invitación a ser parte de la siempre especial ronda de mates. 

La estimulante bebida es una infusión hecha de las hojas secas de la planta Ilex paraguariensis y ha sido usada durante miles de años por grupos indígenas del cono sur. Cuando los jesuitas llegaron a Paraguay observaron con qué intensidad se consumía y comenzaron a realizar plantaciones para poder comercializarla y tener un ingreso más estable, y de la mano de estos misioneros la popularidad de la yerba  se expandió incluso hasta más allá de las regiones andinas. La tradición se instaló muy bien en Uruguay, Argentina y en zonas específicas de otros países. Actualmente, la yerba mate se cultiva en el sur de Brasil, en Argentina y Paraguay y se vende a través de Sudamérica, Medio Oriente, Australia, Nueva Zelanda, Europa, Estados Unidos, y en el resto del mundo.

En el caso específico de Aysén, la yerba mate hizo su recorrido con la migración de los pobladores; muchos de ellos provenientes de años de vida en el sur de Argentina. Pese a ello, el acto de consumirlo sigue ciertas pautas sociales y culturales propias, convirtiéndose en un ícono de la tradición.

Todo patagón empieza su día con un mate en ayunas y cree fielmente que compartirlo entre amigos y familia es el más grande gesto de cariño. Casi siempre amargo, pero a veces dulce con azúcar, se toma en el campo, pueblos y ciudades, en el trabajo, en las excursiones, en invierno, verano y a cualquier hora del día. Puede faltar café o leche en la casa pero jamás la yerba, de la que cada familia consume al menos dos kilos al mes. 

No se suele servir en restaurantes; más bien es una tradición común en los hogares, zonas de camping, campos e incluso en los caminos y senderos. Al principio es algo difícil familiarizarse con su  sabor amargo, pero cuidado... una vez que le tomes el gusto, te será difícil dejarlo.  

¿Cómo prepararlo?

Todo comienza con el agua. Primero que nada debes calentar el agua a 70°C  u 80°C. Si no tienes un termómetro a mano, la temperatura exacta es justo ANTES de que hierva. Nunca utilices agua hervida, y  de preferencia que tenga bajo contenido de cloro. Llena tu termo y déjalo a un lado. Después, llena 3/4 de tu calabacín con yerba mate. Vierte el agua e introduce la bombilla hasta el fondo del mate y apóyala en uno de los bordes. A partir de allí, no deberás mover la bombilla. 

La persona que sirve tiene una tarea muy importante: tomar los dos primeros mates, llamados “mate del zonzo”, para probar la temperatura del agua y el sabor, antes de pasar el brebaje caliente a la primera persona que está a la derecha del “círculo”. Cada persona bebe un mate completo, antes de devolverlo a la persona que sirve, quien lo llena nuevamente y lo entrega a la siguiente persona. Este proceso continúa hasta que la yerba comienza a perder su sabor (usualmente después de 10 mates dependiendo de la antigüedad de la yerba). Cuando eso ocurre se dice que está “lavado” y la persona que sirve lo desecha y pone yerba nueva.

Cuando alguien no desea tomar más, pero el mate sigue pasando en el círculo, la costumbre es decir “gracias” a quién sirve y regresarlo, de esta manera indicas que terminaste. Una vez que dices gracias, ya no te sirven más, ¡pero puedes seguir disfrutando de la conversación!

También  en el rito hay maneras de ofender, y una de las graves es omitir a alguno de los participantes. Significa desprecio pues la esencia de tomar mate es lo democrático del acto: no distingue clases sociales, procedencia, color político y no se le niega a nadie. 

¡Ya con mate en mano tendrás más energía para recorrer la Patagonia!

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