Por el paso de las llaves en busca de lujo con vista al lago

Por el paso de las llaves en busca de lujo con vista al lago
Zona Chelenco

Recorremos una de las rutas más fotogénicas y vertiginosas de la Patagonia, bordeando el lago General Carrera, para llegar al ecolodge Mallín Colorado. Aquí disfrutamos del lujo al estilo de la Patagonia, entre acogedoras cabañas de madera y vistas privilegiadas.

  • Ficha Técnica

    Tipo de actividad: Gastronomía. Preparación de unos de los platos típicos del ecolodge Mallín Colorado.

    Lugar de inicio: El mercado o supermercado para comprar los ingredientes.

    Lugar de término: La mesa o el lugar donde lleves tu cocaví.

    Duración de la actividad: Depende de la habilidad del cocinero, pero en un par de horas deberías estar listo para disfrutar. 

    Estacionalidad: Todo el año.

    Consideraciones especiales: ¡Lleva un gran apetito!

    Reservas: No requiere.

Después de nuestra visita a Bahía Jara, seguimos camino para tener una experiencia muy distinta en Mallín Colorado (www.mallincolorado.com), uno de los ecolodges más lujosos de la región. Pero no entendamos el lujo solamente desde la perspectiva clásica del dinero y esos exóticos hoteles denominados “siete estrellas”, como los de Dubai, con habitaciones que cuestan 20 mil dólares por noche, donde los pasajeros disponen de Rolls-Royce para trasladarse, las escaleras son de mármol y las lámparas de cristal. El concepto de lujo en turismo ha cambiado y ya no se basa solamente en la calidad y precio de un hotel, sino que en las experiencias memorables y únicas que puede vivir un viajero en un determinado destino, por ejemplo visitando destinos exóticos, buscando experiencias locales y auténticas, o prefiriendo sitios donde la naturaleza no ha sido intervenida por el hombre. Es decir, la Patagonia -específicamente Aysén- es considerada un destino de lujo. Y bueno, si a eso le sumamos un ecolodge con infraestructura y servicios de primer nivel, entonces podemos decir que nuestra próxima parada es 100% lujo.

Pero antes de visitar este lugar, debemos recorrer una de las rutas más hermosas y vertiginosas de Aysén, el camino que corre entre Chile Chico y Puerto Guadal, bordeando la ribera sur del Lago General Carrera. Como todo en la Patagonia, este camino es fiel a esa máxima de esfuerzos y recompensas: a mayor dificultad en la ruta, mayor el premio que espera, en este caso grandes precipicios y curvas en 90° son nuestro precio a pagar, para contemplar las mejores panorámicas de  este lago, con su enorme presencia de colores azules y turquesas. El día está completamente despejado y sin nada de viento, así que el Chelenco, como le llaman, está inusualmente calmado y hasta se reflejan las montañas en él.

Desde el pequeño poblado de Mallín Grande, el camino continúa bordeando el lago General Carrera, pero ahora de forma mucho más tranquila, lo que nos da tiempo para observar el imponente monte San Valentín, el más alto de la Patagonia con 4.058 metros de altura, y más allá detenernos en Puerto Guadal, donde el calor pareciera concentrarse aún más en este día privilegiado. Su balneario nos resulta demasiado seductor para resistirnos a un chapuzón en el lago ¡con ropa y todo! Y así empapados pero felices, empalmamos con la Carretera Austral y llegamos en pocos minutos a Mallín Colorado. Con un poco de pudor por nuestro aspecto mojado, nos bajamos a saludar y nuestros anfitriones, Anita Christensen, una de las socias del proyecto, y el administrador Juan José Fiarinelli, nos reciben animadamente y riéndose de nuestra aventura (y aspecto). Pero el ambiente es totalmente relajado y nosotros aprovechamos de relajarnos también, leyendo un poco en el living de la cabaña en cómodos sillones reclinables, frente a unos ventanales enormes que nos dan una vista única y privilegiada a sus jardines y de fondo el lago. Sin duda ¡esto sí es un lujo!

Ya al caer la tarde, nos dirigimos al club house, donde nos espera Miguel Ángel Rodríguez, el carismático chef del restaurante, que viajó de Santiago para hacerse cargo de la cocina esta temporada. “Allá había trabajado con productos que se importan desde Aysén a hoteles y restaurantes, pero trabajar con productos recién salidos de la tierra a la cocina, hay un cambio de 180°. Queda exquisita la comida, es diferente el sabor, el color. Los chefs tenemos tendencia a trabajar con productos que vienen de afuera, del extranjero, y no nos damos cuenta de que en Chile tenemos mucha más riqueza en la cocina, pero no tenemos la capacidad de pensar o mirar más allá”, nos cuenta mientras se mueve como un torbellino por toda la cocina, para preparar la abundante cena que tendremos esa noche, junto a una gran familia de pasajeros que se quedará toda la semana de vacaciones.

Pierna de cabrito patagónico al horno, Puré de garbanzos, Budín patagónico de pino y verduras, tortas fritas, pan amasado, variedad de ensaladas y postres, son solo parte de todo lo que degustamos esa noche, usando todos (o casi todos) ingredientes locales. Terminamos la jornada recorriendo los jardines bajo la luz de la luna llena, que se refleja perfecta sobre el lago, para regalarnos un nuevo lujo al estilo de la Patagonia.

Fotografías

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Recetas

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