Entre Patagones, el rico sabor al final de la Carretera Austral

Entre Patagones, el rico sabor al final de la Carretera Austral
Zona Baker - O'Higgins

En Villa O'Higgins, el poblado más austral de Aysén, hay un lugar especial, lleno de cariño, cabañas calentitas y bien equipadas, y un restaurante donde la chef goza de una muy buena mano. Nos referimos a Entre Patagones, donde se pueden degustar platos caseros y delicias como un asado de tapapecho con cuero.

  • Ficha Técnica

    Tipo de actividad: Gastronomía. Preparación de unos de los platos típicos del restaurante Entre Patagones, en Villa O’Higgins.

    Lugar de inicio: El mercado o supermercado para comprar los ingredientes.

    Lugar de término: La mesa o el lugar donde lleves tu cocaví.

    Duración de la actividad: Depende de la habilidad del cocinero, pero en un par de horas deberías estar listo para disfrutar. 

    Estacionalidad: Todo el año.

    Consideraciones especiales: ¡Lleva un gran apetito!

    Reservas: No requiere.

Nunca imaginamos la increíble belleza que podían ofrecernos los últimos 100 km de la Carretera Austral, la ruta que corre al sur del fiordo Mitchell, hacia el pueblo de Villa O’Higgins. Tomamos nuestro tiempo en la ruta, disfrutando de cada vuelta, inmersos en los paisajes de bosques milenarios, glaciares colgantes, ríos y cascadas. Recibimos una increíble sorpresa cuando al doblar en una curva, nos encontramos cara a cara, con un guapísimo huemul macho. Menos mal que íbamos lento, ya que lo teníamos a solo dos metros del camino, mientras él ni se inmutaba, todo lo contrario, tiempo necesario  para tomarle buenas fotos. Este encuentro ya era recompensa más que suficiente para nosotros, pero la ruta aún tenía más tesoros para regalarnos. Un poco más arriba, en el portezuelo, nos encontramos seis cóndores andinos jugando en los vientos, excusa obligada para otra parada y más diversión con la cámara. Y unos veinte minutos antes de llegar, paramos una vez más cuando avistamos a una hermosa pareja de cisnes de cuello negro nadando en las aguas del lago Cisnes, haciendo honor a su nombre. Después de esta última detención , no pasa mucho tiempo hasta encontrar el letrero de “Bienvenidos a Villa O’Higgins”.

Tenemos tantas cosas que queremos explorar en este pueblito encantador, que aprovechamos las últimas horas de luz, para visitar el pequeño parque ubicado al fondo del pueblo, y caminar un rato por las sendas que suben hacia una serie de miradores colgados en la montaña. Desde arriba, se puede ver el pueblo y más allá, los valles en los alrededores y las aguas turquesas del lago O’Higgins, donde viajaremos hacia Campo de Hielo Sur, en un par de días más. Es una tarde 100% mágica que quedará plasmada en nuestras memorias para siempre, pero entre tanto viaje, fotografías y caminata, los estómagos comienzan a gruñir y ya es tiempo de comer y descansar. 

Volvemos al pueblo, donde nos reciben los anfitriones de Entre Patagones (www.entrepatagones.cl), la familia Díaz Navarro, que nos acomodan en una acogedora cabaña que será nuestro hogar durante estos días de visita. El fuego encendido en la combustión lenta, la cabaña calentita y la promesa de una cena especial en nuestro honor, alegran aún más nuestra llegada. Después de descansar un rato pasamos al restaurante para disfrutar de una deliciosa cena, con sopa de verduras, empanaditas de queso, pollo guisado al vino blanco, con arroz y una ensalada mixta de verduras de la huerta. Todo acompañado por un pan amasado fresquito. Irene, la matriarca de esta familia y chef de estas delicias, prepara estos festines ¡dos o tres veces, cada día! con un restaurante siempre repleto. Pero, a pesar de estar ocupadísima, se toma un momento para saludarnos e invitarnos a desayunar con ella la mañana siguiente, antes de abrir a los demás. ¡Aceptamos encantados!

A la hora acordada estamos ahí para desayunar, disfrutando un riquísimo Kuchen de plátanos en su casa al lado del restaurante. Nos cuenta orgullosa que fue construida por sus hijos, y que ellos, con la ayuda de unos maestros de la Villa, han construido las ocho cabañas y el hermoso restaurante de Entre Patagones. No tiene mucho tiempo para contarnos más, porque ya es hora de comenzar a cocinar el almuerzo para sus huéspedes, pero su hijo Alonso, mejor conocido como Coya, nos explica un poco más. Su hermano mayor, José Ricardo, descubrió este sector del mundo cuando trabajó con el CMT (Cuerpo Militar del Ejército) construyendo en el mismo sector de la Carretera Austral que nos dio tantas sorpresas el día anterior. Decidió quedarse, y después de un par de visitas, Coya también se trasladó con la esperanza de trabajar en el turismo que estaba comenzado con la llegada del camino. Notaron que existía la necesidad de un buen alojamiento y alimentación, así que llamaron a su mamá, que vivía en Santa Bárbara, Región del Bío Bío, con una proposición: “Ven y ayúdanos mamá, construyamos un restaurante especial, en donde podamos compartir tus ricos platos con todos los visitantes”. Y el resto es historia.

Después de desayunar, acompañamos a Coya a pescar, es reconocido como uno de los mejores guías de pesca con mosca en la zona. Vamos al desagüe del lago Cisnes y le damos una suerte única, porque en cosa de segundos atrapa la primera trucha. Foto, devolución, vuelta a la lanzar y ¡otra trucha más! ¡Y luego otra más! Alonso queda tan feliz, que nos invita a sumarnos a un Asado de tapapecho de vacuno con cuero, que va a preparar en su fogón, atrás del restaurante. 

Pero antes del asado, nos lleva al pueblo para conocer sus encantos y buscar ingredientes, ya que queremos cocinar unos platos nosotros mismos en la cabaña, después de tanta inspiración. Así, podemos tener un picnic para la excursión al glaciar O’Higgins, programado para el próximo día. Encontramos todo lo necesario en las tiendas de la villa y después de un par de horas, ya tenemos lo que promete ser un rico almuerzo en la Quetru, que será nuestra embarcación. Con todo ya guardado en el refrigerador, pasamos al restaurante, para ayudar la familia con las preparaciones del Asado de tapapecho con cuero. 

Conocemos el resto de la familia, las hijas Carmen Gloria y Paula, quienes están visitando a su mamá, ayudándola en los ocupadisimos meses del verano. Juntas preparan las ensaladas y tortas fritas, enseñándonos varias recetas nuevas, mientras que Coya y Richard atienden el asado junto con el “profe”, José Luis Bahamondes. Don José Luis es nieto de pioneros, su abuelo llegó al sector desde Chiloé después de pasar harto tiempo en Argentina. Venían en búsqueda de mejores oportunidades y abrieron un campo en el sector del muelle, donde hoy en día se encuentra el puerto que lleva su nombre en honor de su familia. José Luis nos cuenta mucho de su familia y de los años en Villa O’Higgins, antes de la llegada de la ECA (Empresa de Comercio Agrícolas) y la Carretera, cuando los hombres salían cada verano, después de la esquila, para hacer trueque y trabajar en las estancias en Argentina, volviendo en otoño con los víveres. Mientras, las mujeres trabajaban los campos desarrollando sus huertas y cuidando sus familias. 

Don José es experto en preparar el Asado de tapapecho con cuero, y nos explica que el tapapecho es un corte alargado de la carne situado en la parte inferior del pecho del vacuno, de color rojo oscuro, de grosor variable hacia el extremo, es de forma triangular alargado y provisto de un cordón de grasa que condimenta su sabor. Se mantiene el pelo durante el proceso de cocción para que la carne sea más jugosa y sabrosa, la que se expone al calor del fuego en los últimos 20 minutos para quemarla, así va formando una cáscara crocante y con un sabor único. ¡El asado es riquísimo! Justo como lo describió don José Luis. Todos se acercan para compartir, incluso doña Irene, quien deja su trabajo en el restaurante por unos minutos para traer un Ceviche de salmón, sumando un plato más a las ensaladas y acompañamientos. Después de nuestras protestas y peticiones, por fin decide quedarse en la fiesta y nos deja regalonearla con el mejor corte del tapapecho y un plato lleno de papas, ensaladas y tortas. El perfecto cierre para otro día maravilloso.

Fotografías

Fotografías que complementan este relato

Recetas

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Servicios

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Alojamiento
Restaurant
  • San Gabriel Calle Lago O'higgins, Villa O'Higgins Chile

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