Explora el Parque Nacional Queulat a través de sus senderos

Explora el Parque Nacional Queulat a través de sus senderos
Zona Palena - Queulat

El Parque Nacional Queulat se puede recorrer a través de distintas caminatas que te permitirán acercarte a bosques, hielo, agua, lagunas altas, y sobre todo al ventisquero colgante que hace único a este lugar.

  • Ficha Técnica

    Tipo de actividad: Senderismo.

    Lugar de inicio: Parque Nacional Queulat.

    Lugar de término: Parque Nacional Queulat.

    Distancia del recorrido: Ver cada descripción.

    Duración de la actividad: Ver cada descripción.

    Estacionalidad: Principalmente en verano, en las otras estaciones es más complejo por la nieve.

    Consideraciones especiales: La Cámara de Turismo y Comercio de Puerto Cisnes es  la entidad encargada de la gestión de esta senda, a través de una concesión de  Conaf, y tienen guías e informadores estacionados en la entrada, donde también encontrarás estacionamiento y baños públicos. Necesitas registrar tu visita con los encargados del sector y pagar la entrada. Planifica tu caminata contemplando tener luz a tu regreso, o lleva una linterna contigo. Recomendable llevar bastones de trekking para realizar los senderos de mayor dificultad, zapatos de caña alta, capa de agua o chaqueta impermeable, lentes y gorro para el sol, y bloqueador solar. No olvides portar agua, un snack y tu cámara fotográfica. 

    Reservas: No son necesarias. Puedes realizar trekking autoguiados o contratar servicios. 

Sin ropa técnica, ni GPS, ni motores, decenas de exploradores se aventuraron desde el siglo XVI en las desafiantes e impredecibles tierras y mares del fin del mundo. Varios de ellos buscaban la mítica Ciudad de los Césares, según la leyenda una ciudad repleta de oro que habría sido fundada por náufragos españoles. En su búsqueda, el sacerdote jesuita José García Alsué realizó una misión exploratoria en 1776 recorriendo estas tierras que hoy cruzan la Carretera Austral. Se internó por el río Queulat recorriendo parte del actual Parque Nacional del mismo nombre, hasta llegar a una cascada que se conoce como el Salto del Padre García. 

Con la excepción de que los glaciares colgantes en esa época llegaban hasta al mar, los exploradores vieron un panorama muy similar al que puedes ver hoy: nalcas y helechos gigantes, bosques impenetrables y abundantes lagos y ríos. 

Las 154.093 hectáreas de este parque están divididas en tres sectores: 1) Sector Angostura, que incluye el sector junto al lago Risopatrón y la laguna Los Pumas, norte de Puyuhuapi y la zona del Ventisquero hacia el sur del pueblo; 2) Sector Ventisquero (Km 200 de la Carretera Austral), donde se encuentran varios senderos con vistas al Ventisquero Colgante y su laguna y 3) Sector Portezuelo, donde están los senderos al Salto Padre García y Bosque Encantado.

El parque está ubicado a 165 km al norte de Coyhaique y es uno de los lugares favoritos de los fotógrafos de naturaleza y senderistas, gracias a su accesibilidad, belleza escénica y al plus de que gran parte del territorio aún permanece inexplorado. 

Descubre la biodiversidad del Sector Angostura subiendo hacia la laguna Los Pumas.

El sendero hasta la laguna Los Pumas comienza en la Carretera Austral, en un pequeño estacionamiento de vehículos ubicado al otro lado del camping de la Corporación Nacional Forestal (Conaf ). El camping cuenta con cuatro sitios para carpas, dotados de cobertizo, fogón, agua potable y baños con ducha (agua fría). Además es uno de los únicos hogares documentados de la famosa ranita de Darwin, especie vulnerable, de apenas tres centímetros de longitud, que canta de día y le gusta tomar sol.  

¡Prepara tus piernas y tus bastones! El sendero categorizado como de dificultad “alta” por Conaf  está destinado a quienes gustan mezclar la exigencia física con hermosas vistas en un entorno de bosque. Su premio: la bella laguna Los Pumas, ubicada a 6.500 metros, es decir aproximadamente a unas 3,5 horas, desde la Carretera Austral (ida).

Te recomendamos salir muy temprano para realmente disfrutar del entorno, tomar todas las fotografías que amerita el lugar y descansar antes de iniciar un descenso empinado, un poco exigente para las rodillas. Lleva agua ya que pasados los primeros 2000 metros se vuelve más difícil encontrar fuentes y cascadas.

El recorrido (Distancia: 5,6 km, ida y vuelta; duración de la actividad: 4 - 5 horas aprox.): 

Los primeros 2.500 m de la senda son el tramo más fuerte del trekking, con una eterna escalera que va cruzando un bosque. Camina atento porque esta zona se caracteriza por el crecimiento de chilcos, alimento preferido del pudú, el ciervo más pequeño del mundo. En este tramo existen dos miradores con vista hacia el lago Risopatrón, donde tendrás excelentes panorámicas. Luego de la dura pendiente, comienza un terreno más plano, con grandes árboles de coigüe, mañío, canelo enano y chauras, entre otros. Posteriormente, aparecen lengas achaparradas y ya al final del sendero, ñires. La laguna tiene una superficie aproximada de 25 ha, hábitat de diferentes especies de aves migratorias, especialmente en primavera. También puedes encontrar la violetilla del pantano (drosera uniflora), una planta carnívora de tres centímetros de altura. ¡Pregunta a los guardaparques cómo encontrarla! 

Acércate a los hielos colgantes del Queulat en el Sector Ventisquero

A tan sólo 22 kilómetros al sur de Puyuhuapi, un camino de penetración conduce a la guardería de Conaf , punto de acceso a varios senderos y áreas de acampar. Este sector del Parque es el más visitado porque cuenta con una gran variedad de senderos con todo tipo de dificultad, y sobre todo, porque de allí se puede ver el impresionante Ventisquero Colgante.

Una vez entrando al parque se debe estacionar en los sectores habilitados para ello, fuera del centro de interpretación ambiental. Desde este punto comienzan varios senderos incluyendo el destacable recorrido del sendero sobre la morrena. 

El recorrido (Distancia: 6 km, ida y vuelta; duración de la actividad: 2 - 3 horas, aproximadamente): 

Saliendo del centro de visitantes debes cruzar la pasarela colgante que se ubica sobre el desagüe de la laguna Témpano, que genera un río con unos sorprendentes rápidos y grandes rocas. La vista ya es vertiginosa, y te darás cuenta de que el movimiento del puente le agrega un condimento adicional. Al cruzar la pasarela se encuentran señalizados dos senderos, uno a la derecha que lleva a la laguna Témpanos y el otro a la izquierda, al sendero sobre la morrena, que es el que debes tomar. Tiene una longitud de aprox. tres kilómetros, en el que recorrerás bosques, tendrás vistas panorámicas del fiordo Puyuhuapi y la laguna Témpano, y el gran final: la vista al Ventisquero Colgante. 

El inicio del sendero es plano con una pendiente suave, abriéndose paso entre las especies de árboles, líquenes y helechos característicos de estos bosques húmedos. El segundo tramo del sendero comienza a subir por una pendiente con escalones entre grandes árboles con troncos cubiertos de enredaderas. Si quieres descansar vas a encontrar un punto con bancas, desde donde se observa el fiordo Puyuhuapi con el océano al fondo. Esta imagen permite apreciar lo grande que era originalmente el glaciar, que alcanzaba a tocar el mar. 

Toma un buen descanso y un snack, porque el último tramo del sendero es el más cansador, con fuertes pendientes hasta llegar a un lugar despejado que te permitirá ver la laguna Témpano. Casi al final del recorrido puedes rellenar tu botella con agua que cae desde una pequeña cascada al costado del camino. Y unos metros más adelante, ¡Ahí está! el Ventisquero Colgante, arropado por la roca y rodeado de cascadas. El volumen del agua de la cascada varía según la época del año, siendo en verano cuando existe más deshielo y mayor cantidad de estruendosos desprendimientos. 

La precipitación media anual en esta zona fluctúa entre los 3.500 y los 4.000 milímetros, así  que siempre existe la posibilidad de que la masa de hielo no se vea por las nubes o que te toque lluvia en la ruta. Puedes verlo como una molestia o entender que justamente toda esa agua es la que permite la exuberante vegetación que te rodea, llenando todo el ambiente de verde y olor a tierra húmeda. Como consejo, trata de no visitar el parque con el tiempo justo, para que no te pierdas ningún detalle. 

Sigue la senda del Salto Padre García en el Sector Portezuelo

En el Parque Nacional Queulat, la cordillera de Los Andes cae hasta las costas del fiordo Puyuhuapi y el estuario Queulat, por lo tanto las pendientes son fuertes y llegar hasta el Sector del Portezuelo significa una subida de 500 m en pocos kilómetros. El relieve es producto de grandes procesos tectónicos, volcánicos y glaciales, por lo que en general la topografía es accidentada, con laderas rocosas, cumbres, ventisqueros y cascadas originadas por la fusión de las masas de hielo.

El sendero Padre García está ubicado al comienzo norte de la Cuesta Queulat en la Carretera Austral. La pequeña senda desciende unos 150 m, donde escucharás cada vez más cerca la fuerza del agua, hasta encontrar en medio del verde un hermoso salto de unos 30 m.

Descubre un jardín de hadas: Sendero Bosque Encantado, Parque Nacional Queulat

Ya bajando desde el portezuelo, en los primeros kilómetros del descenso, encontrarás el inicio del sendero Bosque Encantado, uno de los más hermosos del parque.  Es un sendero de montaña que te ofrece la oportunidad de conocer, sólo o en familia, la biodiversidad florística de esta selva, de maravillarte con hermosos parajes y de escuchar la gran cantidad de aves que ahí viven. Durante tu caminata, fíjate en especial en la variedad de hongos y líquenes. Si escuchas bien, se puede identificar el sonido de los aves y las ranas, que habitan este sector, como el chucao y el sapito de cuatros ojos.

El recorrido (Distancia: 4,5 km, ida y vuelta; duración de la actividad: 2-3 horas, aproximadamente): 

Comienza a unos 500 metros sobre el nivel del mar, y asciende unos 130 metros por una senda húmeda, inmersa en un bosque centenario de coihues, mañíos, musgos y líquenes. El sendero avanza bajo el bosque por casi dos kilómetros, subiendo una pendiente fuerte hasta un mirador con vistas panorámicas del sector. Después, para acceder hasta la laguna, debes bajar y caminar fuera del bosque, orillando por las piedras del arroyo Cascadas (ojo con los resbalones) y subiendo la pequeña morrena hasta la laguna de los Gnomos. La laguna está rodeada de paredes rocosas, sobre las que se erige el Ventisquero, siempre al margen de la vista, y en ella se suelen ver enormes témpanos de hielo que han caído desde lo alto. Fíjate también en las huellas en la roca que ha dejado el retroceso de este glaciar. Los primeros 500 m de esta senda son fáciles, hermosos y aptos para todos caminantes. Después, se vuelve más desafiante, con pendientes y bajadas fuertes, escaleras y desniveles.

Notas

  • Nota 1

    La Ranita de Darwin es una especie única en estado vulnerable. La Ranita de Darwin es candidata clave para la conservación, por ser una especie evolutivamente distintiva, por poseer un gran nivel de amenaza, y por una biología única y sorprendente. Sobre estas cualidades, en el  artículo Nativas de Chile y Argentina, las Ranitas de Darwin (Rhinoderma darwinii y R. rufum) exhiben una interesante estrategia reproductiva que consiste en una muy particular forma de cuidado parental. Ambas especies ponen y fertilizan sus huevos en el suelo húmedo. Los machos permanecen cerca de ellos mientras las larvas se desarrollan, para justo antes de la eclosión introducir los huevos en su boca. Éstos se deslizan a través de hendiduras vocales y llegan al saco vocal (Cei, 1962; Busse, 1970, 1991; Goicoechea et al., 1986; Jorquera et al., 1981; Jorquera, 1986; Crump, 2002, 2003). Las larvas en desarrollo son mantenidas dentro de la cavidad sub vocal de los machos durante todo su desarrollo, para luego ser escupidas como ranas juveniles completamente desarrolladas. Esta llamativa modalidad reproductiva no ha sido encontrada en ningún otro tipo de anfibio (Duellman and Trueb, 1986).
    En cuanto a la declinación de la Ranita de Darwin, dos problemas claves han sido identificados como causales. Primero, la pérdida de hábitat, por la destrucción del bosque nativo y su reemplazo por plantaciones de especies de pino no-nativas, que no sólo ha reducido el área de su distribución, sino que también, ha reducido el número de ejemplares en vida silvestre (Crump, 2003; IUCN Red List, 2007; Stuart et al., 2008). Y segundo, la presencia de enfermedades infecciosas emergentes, como la chytridiomycosis, causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis o Bd (Longcore et al., 1999), principal sospechosa de contribuir a la declinación de estas ranas. Su estado de conservación es "Vulnerable", según UICN (International Union for Conservation of Nature), es decir, se cree que pasarán en el futuro cercano a la categoría "En Peligro de Extinción" si los factores causales de amenaza continúan operando (Fundación Huilo – Huilo).

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