Mira con ojo de pájaro las asombrosas aves de Aysén.

Mira con ojo de pájaro las asombrosas aves de Aysén.
Zona Fiordos - Canales

Aysén encanta por la calidad de sus actividades al aire libre. Un imperdible es el avistamiento de aves: podrás encontrar ejemplares que, por su belleza y exotismo, te harán pensar que estás en otro planeta. Con esta actividad tendrás la oportunidad de conocer paisajes hermosos, en los que te encontrarás con aficionados de todas partes del mundo.

  • Ficha Técnica
    • Tipo de actividad: Avistamiento de aves.
    • Lugar de inicio: Existen varias zonas de Aysén con salida al borde costero.  
    • Lugar de término: En una embarcación hacia islotes o fiordos, o en un cuaderno o una fotografía.
    • Duración de la actividad: Es relativo, dependiendo del tiempo que tengas disponible. Si embarcas a los islotes, la visita puede tomarte unas 4 horas.
    • Estacionalidad: Todo el año, con más abundancia de especies entre octubre y abril. 
    • Consideraciones especiales: Si te apasionan las aves te recomendamos conseguir la Guía de campo de las especies de aves y mamíferos marinos del sur de Chile, de los autores Rodrigo Hucke Gaete y Jorge Ruiz Troemel.  Ten en cuenta que estos animales se encuentran en su estado natural y por lo tanto, no acostumbran a la interacción con humanos. No intentes tocarlos o darles alimento. Mantente observante, sin ahuyentarlos. Tu presencia puede ser también –y lamentablemente– una amenaza para ellos. Recorre el borde costero con cuidado, sin dejar huellas profundas, sobretodo en vehículos 4x4: Algunas especies anidan justamente ahí.

    Reservas: Aunque no hay especialistas en avistamiento de aves, hay guías y capitanes que ofrecen paseos en el litoral, con cierto conocimiento de ellas y su comportamiento.

Recién llegado a la Patagonia, a lo mejor no notarás la extraordinaria cantidad de vida que hay a tu alrededor. En un principio, quizás todo parezca algo quieto y silente. Pero mientras más te adentras en su esencia, en sus catedrales boscosas, en su aire limpio y en sus fiordos bañados en océanos azules y profundos, tus sentidos comenzarán a expandirse. Verás cosas. Cosas increíbles, al mismo tiempo que sutiles. Especialmente con las aves, que serán probablemente los habitantes locales con quienes más frecuentarás. En esta guía no te daremos el libro de lenguaje de sus señas para que puedas comunicarte con ellas. Pero sí una introducción con lo más destacable de cada especie y algunos datos que te ayudarán a distinguirlas.


En Chile tenemos un total de 470 especies de aves científicamente registradas. Poco más de un cuarto de ellas vive en el mar. Particularmente en Aysén, las aves patagonas llegan de muchas partes, con una marcada tendencia de Sudamérica. Hay también pájaros que residen todo el año en el país o casi exclusivamente en territorio austral. Ten presente que verlas en todo su esplendor es más sencillo en las épocas cálidas, ya que en esos tiempos hay más abundancia y variedad gracias a las migraciones y anidamiento.

Para reconocerlas, especialmente en zonas boscosas, necesitas habilidad y experiencia, ya que en muchos casos se mimetizan con el entorno. Si no tienes tanta maestría en avistamiento, es recomendable que camines atento a los sonidos, pues es su trino el que muchas veces te avisará quién anda cerca. En la costa, lo recomendable es tomar un paseo a pie por la playa o una excursión en lancha con los mismos pescadores y boteros locales, de preferencia temprano en la mañana o finalizando el día, cuando hay más alimento disponible para ellas.

De lejos, la anatomía es determinante para definir qué especie tienes frente a ti. La silueta, el tamaño, la forma de las alas y el pico, la longitud de la cola y las patas son los elementos por los cuales debes guiarte. En segundo lugar, el color del plumaje y los dibujos o patrones que en él se presentan. Estos funcionan como una huella digital entre especies, y por lo mismo es la característica más utilizada para identificarlas. Un dato más: el patrón no solo permite hacer la distinción entre familias, también ayuda a determinar el sexo y la edad cuando las ves en grupos. Lo más común en las aves es que puedas diferenciar el rango de edad que va tan solo de juveniles a adultos. Existe una excepción a la regla: el albatros, que  tiene de cuatro a siete estados de plumaje distintos durante la vida.

En las siguientes líneas, te presentamos algunas aves típicas de Patagonia y sus características más distintivas, con una pizca de lenguaje científico.

Aves marinas y del borde costero.

Albatros de Ceja Negra (Thalassarche  melanophrys): Tal vez los conozcas por su fama como grandes planeadores. Esto se debe a que sus alas estiradas –o envergadura– llegan a extenderse  hasta 2,3 mts. de largo. Miden de 70 a 80 cms y pesan en promedio unos 3,8 kg. Su cabeza, cuello, lomo, supracaudales (cola), pecho y abdomen son de un blanco radiante. Cuando son pequeños, el color es más sobrio: Su plumaje y el pico son negros, como el de una pizarra. Al crecer, delicados detalles saldrán a la luz. Su pico cambia a un color amarillo, finalizando en una graciosa punta rosada. En las patas, verás que este rosado o el amarillo prevalece. Solo sus alas mantienen el color pizarra de la juventud, aclarándose bajo el dorso. Longevos los albatros, llegan a vivir 50 años, planeando en zonas de mares ventosos y sacándole partido a las olas y sus corrientes de aire con las que mantendrán el vuelo sin batir sus alas, hasta por 6 días. Son buenos nadadores, porque sus patas llevan una membrana que les da forma de aleta.  Solo visitan tierra firme cuando es tiempo de reproducirse. Esta última característica es propia de especies conocidas como pelágicas, es decir, animales que viven mayormente en el mar. Aunque hoy en día es más común verlos alimentándose de desechos lanzados desde de los buques pesqueros –situación por la que muchas veces mueren entre redes o líneas de pesca– son principalmente aves carnívoras, con un menú de calamares, crustáceos, medusas, pulpos y, ocasionalmente, peces. Hoy en día, se estima que un 60% del total de la población de parejas de albatros de la tierra vive en las costas del extremo más austral de Sudamérica. De ellas, en Chile, habita un 20%. Los albatros son aves tan especiales, que para poder volar sin batir alas por tanto tiempo, 6 días para ser exactos, han desarrollado habilidades que ni los mismos aviones con su tecnología han sabido imitar. La mas alucinante es que pueden dormir en pleno vuelo, dejándose llevar por las corrientes de aire de las olas.

 

Carpintero Negro (Campephilus magellanicus): Puede que en Aysén oigas hablar de el picamaderos de Magallanes, carpintero magallánico  o carpintero gigante. Así le dicen acá a nuestro Campephilus magellanicus. Decimos nuestro, porque es una especie propia (endémica) de los bosques andino-patagónicos de Chile y Argentina. Su cuerpo robusto mide de 38 a 45 cms, y es de color negro, con alas blancas en el dorso. Su pico es negruzco, recto y con punta -evidentemente- con forma de cincel. Al macho lo distinguirás por el color rojo intenso de su cabeza, y una cresta corta y puntiaguda. La hembra es de cabeza negra, y no menos guapa que el macho, con su cresta larga y rizada. Crían hasta finales del otoño (primera mitad de junio) excavando en un tronco el lugar para un nido seguro, que estará distante a por lo menos 5 metros del suelo. Allí pondrán de uno a cuatro huevos. Su canto es inconfundible. Pero quizás los identificarás antes porque su taladrar rítmico, preciso e intermitente es audible a varios metros de distancia.

Siempre acompañados –en grupos de a dos o de a tres– pican los árboles más añosos y altos de la selva, poniéndose en una graciosa pose vertical, como si fueran candelabros. De ahí sacarán larvas y escarabajos adultos, residentes de las cortezas y que serán su comida. Con ello, de paso, construyen agujeritos que serán más tarde el hogar de pájaros más pequeños. Al apreciar estas sutilezas, uno reflexiona en la naturaleza como un poderoso sistema de redes, donde nada sobra ni se deja sin uso.

 

Chucao (Scelorchilus rubecula): Este pajarito rechoncho no mide mas allá de 18 cms. No obstante lo pequeño, pertenece a una estirpe grande: es de la familia Rhinocryptidae o tapaculos, que por si no lo sabías, es uno de los tipos de aves cantoras más primitivas del mundo. Quizás es que gracias a esta antigüedad se deba la capacidad sonora y belleza de su trino con la que envuelve los bosques, y que nunca deja de sorprender. Es endémico del sur de Chile y habita en los bosques templados lluviosos que van desde la Región de O'Higgins hasta la de Aysén y en áreas fronterizas con Argentina. En la isla Mocha (Chile) existe una subespecie, el chucao de la Mocha, que se caracteriza por ser un poco más grande. Se alimenta principalmente de insectos y de frutos carnosos provenientes de árboles. No sabe volar y por eso vive a ras de suelo, en el sotobosque, desplazándose graciosamente sobre sus largas y delgadas patas con saltos de no más de 8 metros. Esto lo logra batiendo rápidamente sus alas. El color de su plumaje y los coligües –o Quila (Chusquea quila)– le sirven de camuflaje. Su cuerpo tiene el pecho y cejas anaranjadas, con la parte superior y alas en tonos café, similar a los colores del suelo. Su vientre tiene dibujos irregulares de líneas blanco y negro. Por otro lado la quila es su mejor refugio de zorros, perros y otros depredadores. Aguza la vista cuando estés en lugares donde veas esta planta: es fácil encontrarlo ahí, saltando con su larga cola levantada.

 

Churrete (Cinclodes patagonicus): Se le conoce también por piloto, remolinera araucana o estriada, churrete real o del sur y remolinera estriada o patagónica. En Chile, lo encontrarás desde Santiago a Tierra del Fuego y hasta las regiones cercanas a Argentina. Vuela a baja altura, en zonas pedregosas de ríos, arroyos, lagos y también en los pantanos de montaña. Mide alrededor de 21 cm de largo y su plumaje tiende a ser de tonos tierra grisáceos. Su detalle más característico –y por el que lleva sus nombres secundarios– son unas marcadas listas superciliares blancas, es decir, líneas como cejas que se dibujan desde el pico, pasando por sobre los ojos, además de bigoteras blancas y estrías nacaradas verticales en la parte frontal de su pecho. Llega a poner de 2 a cuatro huevos blancos, muy pequeños, de no mas de  26 milímetros de largo.

 

Cometocino Patagónico (Phrygilus patagonicus): El pequeño comesebo o fringilo patagónico, mide en promedio 16 centímetros y pareciera venir del caribe con el brillante amarillo oro de su pecho. Pero es todo lo contrario. Habita en climas fríos, pasando el verano en zonas patagónicas, y migrando para el invierno tan sólo un poco más al norte, hasta las zonas centrales de Argentina y Chile. Vive entre laderas y quebradas con vegetación densa o pobladas de rocas, de hasta 1.800 metros de altura. En ellas, nidifica en el suelo, cerca de las raíces y preferentemente cerca de barrancos, armando una estructura en forma de taza, que protege con la vegetación. Generalmente ponen de 2 a 4 huevos de color verde claro, con pintas grises a tierra violáceo. Aunque algunas veces podrás verlo buscando comida entre basuras de procedencia humana, se alimenta normalmente de semillas, flores, néctar, frutas e insectos, lo que junto a sus vibrantes colores es un sello característico de su familia, los Thraupidae. El macho es diferente en tonos a la hembra. Mientras ella tiene la cabeza, cobertoras y cola de color grafito y un pecho pintado como si fuese un chaleco verde oliva oscuro y verde amarillo, el tiene la cabeza, el cuello y la parte superior del pecho gris azulado oscuro, un lomo amarillento y el plumaje del dorso amarillo ocre, con tonos castaños.

 

Cauquén Caranca (Chloephaga hybrida): El caranca o cauquén marino, es una especie de ave anseriforme y de la familia Anatidae. Lo primero quiere decir que está bien adaptado para vivir sobre el agua, y lo segundo, que es de la misma familia de los patos. Natural del extremo meridional de Sudamérica, lo encontrarás navegando cerca de la Isla de Chiloé, la costa continental de Patagonia y Tierra del Fuego y también en las Islas Malvinas. En esta especie se da una marcada diferencia fisonómica entre sexos (dimorfismo sexual). Los machos son un poco más grandes que las hembras, variando en longitud de 55 a 65 centímetros en la adultez y pesando de 2 a 2,5 kilos. Ellos son de plumaje blanco, con el pico negro y patas amarillas. La hembra es de color oscuro, con dibujos de barras negras en la parte inferior. Anidan entre el pasto o en las rocas del borde costero, siempre a nivel del mar, y de donde no se alejarán nunca más allá de un kilómetro. La hembra incuba en promedio 6 huevos, muy acompañada por el macho, que la rondará en las cercanías. Fuera de la temporada de reproducción, vuelven a agruparse bandadas de hasta de 300 individuos.

 

Cormorán de las rocas (Phalacrocorax magellanicus): En Chile se distribuye desde la Región de Los Ríos hasta Cabo de Hornos. Por el lado Argentino, habita hasta la provincia de Chubut. Lo verás compartiendo en colonias pequeñas y anidando en acantilados costeros. Mide alrededor de 65 cm, y su plumaje se caracteriza por tener la parte superior y el cuello negros y las partes inferiores blancas. Su pico es negruzco y delgado, con un anillo orbital (ojos) y zonas desnudas de la cara de color rojo. Sus patas son rosadas. Es fácil que puedas confundir a los ejemplares más jóvenes con otras especies de cormorán, porque al ser completamente oscuros, tienen un gran parecido. Para no caer en malentendidos, guíate principalmente por el color negro de su cuello, pintado hasta la base.

Cormorán imperial (Leucocarbo o Phalacrocorax atriceps): Conocido como pato lile, lile imperial o yeco, es una especie del orden suliforme (grupo hermano de los pelícanos), de la familia Phalacrocoracidae. Habitan desde las costas del extremo sur de Patagonia hasta el Cabo de Hornos. Llegan a medir 78 centímetros y a pesar entre 1,8 y 3,5 kilos, siendo los machos  más grandes que las hembras. A excepción del cuello y el vientre blancos, sedosas plumas negras cubren la mayor parte de su cuerpo. Sus ojos se rodean de piel de un tono azul muy particular y tienen una perilla nasal de color amarillo anaranjado. Las patas son rosadas. Un dato llamativo que podemos contarte de ellos es su capacidad casi sobrenatural de inmersión: Para conseguir alimento –peces, crustáceos y cefalópodos– son capaces de bucear hasta 50 metros de profundidad en increíbles 40 segundos, propulsandose con sus poderosas alas, como si volaran dentro del mar. Son monógamos, y anidan en colonias que a veces comparten con otras especies de aves marinas, en una temporada reproductiva que va de octubre a diciembre. En ella, el macho desarrolla un penacho negro. La hembra puede poner  hasta 5 huevos, en un nido hecho de algas y pasto que construirán en zonas de difícil acceso, como cimas y rocas rodeadas de mar. Ambos padres incubarán juntos los huevos durante 5 semanas, hasta el nacimiento.

Cormorán Lile (Phalacrocorx gaimardi): Entre los cormoranes es uno de los más pequeños, pero también uno de los más bellos de su especie. Con este animal quedarás perplejo. Observando su rara belleza, uno tiende a pensar que quizás fue debido a esta y otras especies, que aventureros del pasado imaginaron la posibilidad de encontrar la Ciudad de los Césares, escondida en algún lugar de Patagonia. En Chile tenemos el privilegio de albergar al 70% de esta especie amenazada de extinción. Es más, son residentes y no migran, por lo que si tienes suerte podrás verla todo el año en la región. Llegan a medir hasta 75 cms. Sobre su plumaje gris oscuro pintado con una notoria mancha blanca en ambos lados del cuello, y sus patas rojas, aparece contrastando un luminoso pico amarillo con base roja. Resaltan sus extraños ojos verde musgo, que más parecen joyas bordeadas con puntos blancos y contiguos. Los juveniles experimentan varias etapas de cambio de color en su desarrollo. Aunque por lo general son de un color pardusco arriba y más pálido por debajo, con un parche ocular oscuro y las piernas de color también oscuro o naranjo. Sus hábitos de nidificación son similares a los del cormorán imperial, variando la época, de octubre hasta enero.

 

Fardela negra (Puffinus griseus): Conocidas también como yeguas, estas aves migratorias se encuentran en las costas de Chile, desde Arica a Cabo de Hornos, durante el periodo que va de octubre a marzo, cuando se reproducen. Se alimentan de pequeños peces y construyen sus nidos excavando bajo los árboles del bosque costero, donde pondrán solo un huevo. Miden unos 45 cm. de longitud y en envergadura alcanzan poco más de un metro. El plumaje es café oscuro, con tonos chocolates en la superficie. Su pico varía de amarillo claro a verdoso pálido, aunque en ocasiones se ve casi blanco. Las patas son negras.

 

Fiofío (Elaenia albiceps): Coloquialmente se le conoce como fio-fio, chiflador, huiro, huío y silbador, ya que su canto es similar a un silbido que se escucha entre los bosques, especialmente cuando hay un poco de viento. Pertenece a la familia Tyrannidae, de los papamoscas tiránidos, nombre que viene de la pericia que tienen para cazar insectos en pleno vuelo. Su dieta omnívora incluye insectos, hierbas, frutas, semillas y néctar. En Chile reside de octubre a marzo, desde Atacama hasta Tierra del Fuego. Durante el invierno emigra al norte de Sudamérica. Mide 15 centímetros, y su plumaje presenta la cabeza gris ceniza con plumas levemente alargadas en la corona, con un centro blanquecino en ella. La superficie cenicienta tiene gamas de tono oliva. La garganta, pecho y cuello claros, siguiéndole un abdomen nacarado. Las alas son parduscas, de un ligero tono verde oliva, con bordes externos blanquecinos, que forman dos bandas transversales.

 

Garza Grande (Ardea alba): La garza blanca es tan común que abunda en toda la tierra. Pertenece a la especie pelecaniforme de la familia Ardeidae. Mide 100 centímetros de longitud y la reconocerás respecto de otras especies de garza porque al volar no parece tan elegante como sus hermanas: su cuello va doblado desde la mitad hacia atrás, formando una especie de ese. Se reproduce en colonias, en humedales o árboles cercanos a lagos con juncos, con los que construirá su nido, ayudándose por pequeñas ramas secas y totoras entrelazadas. Ahí pondrá de tres a cinco huevos de color celeste claro. Machos y hembras son idénticos en apariencia: Completamente blancos, con un pico amarillo y sus patas negras, con una variación al criar: el pico puede oscurecerse y las patas aclararse. Las garzas pequeñas tienen delicadas plumas ornamentales en su lomo.

Garza chica (Egretta thula): La chusmita vive tanto en playas y lugares rocosos del litoral como en hábitats de agua dulce. Es muy similar en conductas y formas a su hermana, la garza grande, con quien comparte las zonas anegadas sin pelearse. Tan blanca como ella, lo que la diferencia es el tamaño de solo 50 centímetros. Su pico es negro con la base amarilla. Las piernas son largas y bicolor: por delante negras y amarillas por detrás. Come animalitos acuáticos que saca al remover sus patas en el fondo del agua. En la noche, fijate en las copas de árboles cercanos a humedales. Apagándose el día, verás como llegan en bandadas a dormir sobre el follaje de los árboles.

 

Gaviota dominicana o gaviota común (Larus dominicanus). Es la típica gaviota que verás en gran parte de las costas de Chile. Su nombre científico viene de su similitud con los colores de las túnicas que usaban monjes dominicanos. Son depredadores visuales de la zona intermareal, lo que influye en los hábitos de peces e invertebrados. Esto significa que al cazar de día, las gaviotas han influido a lo largo de los años en la conducta de otros animales marinos, que para evitar ser cazados por ella salen a alimentarse durante la noche. Anidan en áreas protegidas, sobretodo de perros y humanos. Miden 60 centímetros de longitud, y son mayormente blancas, a excepción de alas y lomo que son negros, y el pico amarillo. Durante los primeros cuatro años de vida, el color del plumaje mutará de manera constante.

Gaviota garuma (Larus modestus). Hay animalitos que podrían estar en el lado B de nuestros emblemas patrios. La gaviota garuma, por su tesón, es una de ellos. Aunque la verás durante todo el año en las costas chilenas, esta ave se aleja del litoral para el anidamiento. Lo curioso –y que la hace especial– es que anida lejos del mar, en pleno desierto, donde sobrevivirá gracias a que alterna la cada día la crianza de los huevos con el macho, mientras viaja hacia la costa en busca de alimento. Al nacer, los polluelos tendrán otra suerte: durante todo el día esperarán en el desierto a sus padres, quienes volverán al anochecer con pulgas de mar y crustáceos para alimentarlos. No muchos polluelos tendrán la fortuna de sobrevivir a estas condiciones extremas. La longitud de esta gaviota varía entre 42 y 44 centímetros y es la única de color gris que encontramos en Chile. Sus patas y pico son negros. Durante los primeros tres años de vida el color y patrón del plumaje cambiará constantemente. En la adultez, la cabeza de los machos cambiará a blanca en el periodo de apareamiento.

 

Golondrina chilena (Tachycineta meyeni): Esta especie migrante habita en lugares abiertos y durante el verano vive en el centro y sur del país. Las encontrarás volando en parejas o en grupos pequeños y alimentándose de insectos voladores. Anida sin complicarse la vida, en huecos de árboles, entre rocas o incluso aprovechando estructuras hechas por el hombre. Para dar sostén y calor a sus huevos blancos, cubre estos espacios con plumas y fibras vegetales. Su longitud llega a los 13 centímetros. En ambos sexos la coloración es muy similar, con un azul tornasol violeta en la parte superior del cuerpo y blanco en la parte  inferior. La cola, sus patas y el pico son negros. En jóvenes el color varía a gris pardo en el manto (lomo).  

 

Golondrina de mar (Oceanites oceanicus). Es la especie de golondrina de mar más abundante que existe en Chile, por lo que no será difícil que la veas en la costa y en canales y estuarios. Nidifica en cuevas e islas de clima frío. Tiene el hábito de cazar su alimento en el mar rozando la superficie oceánica con sus largas patas negras. Si de suerte andas con un teleobjetivo, enfócala desde lejos cuando anda sobre el mar: Te dará la impresión de que va caminando por el agua. Mide 17 centimetros de longitud, con una envergadura promedio de 40 centímetros. Su plumaje es marrón oscuro, con una notoria banda blanca en la cola, que continúa hacia los bordes. En las coberteras de la superficie dorsal del ala lleva dibujada una linea gris.

Huet Huet (Pteroptochos tarnii): Se conoce como hued-hued del sur, gallareta, tuta, huehueta, huete y huez-huez. Aunque el nombre proviene del sonido de su canto, también podría estar asociado al significado mapudungun de wedwed que significa “loco”. Aunque durante mucho tiempo se le creía de la familia de los chucaos, por la similitud en tonos de plumaje y forma corporal, es realmente de la familia Formicariidae. Este nombre proviene de su dieta en base a hormigas (nombre científico Formicidae). Son endémicos del sur de Chile y la frontera con Argentina y, como el chucao, es un ave caminante con largas patas. Ver al huet huet entre los bosques requiere de algo de experiencia, por lo mimetizado de su cuerpo con el medio en donde vive. En promedio mide 25 centimetros de longitud. Su color café rojizo –similar al del suelo de los bosques nativos de Chile– se encuentra en la zona superior de la cola, en la frente y corona. El vientre es un poco más claro y tiene finas rayitas transversales negras. El resto del cuerpo es negro opaco y en la zona auricular, algo más grisáceo. Sus patas y pico son negruzcos. Por lo general anda en pareja y notarás que está cerca de tí por su canto persistente, que a veces parece un grito. Anida haciendo una cueva profunda en los cortes de terreno con mucha vegetación, siempre cerca de fuentes  de agua. También busca hacerlo al interior de bosques densos y más ancianos, debajo de troncos caídos, huecos o bajo grandes raíces que cubrirá con pastos secos para anidar dos pequeñitos huevos de color blanco, con una medida de 38 milímetros, en promedio.

Pelícano peruano (Pelecanus thagus):  Habita en colonias grandes entre Chile y Perú en zonas rocosas. Es un ave que distinguirás por su tamaño de una longitud de 125 centímetros y poco más de dos metros de envergadura. Vuela en bandadas que se agrupan en forma de V, trazando largas columnas a ras del agua. Con una bolsa en la parte inferior del pico, la bolsa gular, captura y almacena peces con los que se alimentará más tarde. Su cabeza es blanca con tonos y pico amarillentos. Cuerpo oscuro, con manchas blancas. Patas grises. Su época reproductiva va de principios de agosto hasta fin de enero. (Figueroa y Stucchi, 2012). Generalmente pondrá dos huevos blanquecinos con pintas café, en el suelo de islas o islotes costeros.

Picaflor Chico (Sephanoides sephanoides): El colibrí austral, pingarita o picaflor de cabeza granate, es el habitante más austral de toda su especie. Se encuentra  en el sur de Argentina y en Chile desde el valle del Huasco (Región de Atacama) hasta Magallanes y Tierra de Fuego.  No alcanza a llegar a los 11 centímetros de longitud, siendo una de las aves más pequeñas de nuestra lista. El macho se distingue de la hembra por llevar sobre su verde cabeza una corona roja anaranjada vibrante. En ambos el resto del cuerpo es similar: La garganta verde con manchitas café y verde brillantes. Por encima verde tornasoleado. Por debajo verde gris. Cola y flancos verdes tornasol. Su pico es recto y negro, con forma de aguja.

Pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus): Como los cormoranes, el pingüino es un amante de la familia, que vive y cuida sus crías en pareja y le gusta rodearse de colonias de pingüinos. Anida en lugares protegidos de depredadores, en terrenos blandos y al alero de arbustos y raíces de árboles grandes, un poco distantes del límite de la marea y del nivel del mar. Su longitud es de 35 y 45 centímetros de altura. Pesan 3 kilos.

La cabeza es negra, con un franja blanca que se dibuja desde el ojo, rodeando los oídos y la barbilla, hasta juntarse en la garganta. Su plumaje es  negro pizarra  en el dorso y blanco en la parte delantera, con dos bandas negras en forma de herradura y que se ubican entre cabeza y torso.

Quetru no volador (Tachyeres pteneres): Para los primeros exploradores que llegaron a la región, la velocidad y destreza con la que se este pato se movía en el agua llegó a ser tan sorprendente, que incluso intentaron competir con él desde sus embarcaciones. Como nunca lograron darle alcance, lo apodaron “pato a vapor”, haciendo referencia a los motores de esa época, que se movían rápidos, gracias a la presión por vapor. El Quetru es un ave anseriforme de la familia de las anátidas, endémico del extremo sur del  continente americano. En Chile lo encontrarás desde el archipiélago de Tierra del Fuego hasta el sur de Cabo de Hornos, en la costa y cerca de lagunas de agua dulce. Se alimentan de moluscos, crustáceos y pequeños peces. Viven en parejas o en grupos mayores de hasta 20 aves. Esconden su nido entre la hierba u otra vegetación del suelo. Ponen de cinco a ocho huevos y la incubación tarda entre 30 a 40 días. Ten en cuenta que cuando sienten peligro, pueden pasar mucho tiempo bajo el agua,  así  que te recomendamos ser muy cauteloso si los ves. Comparado con las otras especies del género Tachyeres, el pato a vapor es un pato grande, con una longitud de 74 a 84 centímetros, llegando a pesar entre 5,8 a 6,2 kilos un macho, y la hembra 4,8 kilos. Al macho se le identifica por su cabeza y el cuello grises, con una línea blanca curvada hacia abajo, que sale desde sus ojos, hacia atrás. En ambos sexos el manto, lomo, flancos y pecho son de color gris con manchas gris claro o blancas. Abdomen blanco. Alas pequeñas grises, con primarias gris oscuro. Pico amarillo anaranjado con el gancho negro. Patas amarillas.

Rayadito (Aphrastura spinicauda): Especie de ave paseriforme de la familia Furnariidae. Se distribuye en Chile y Argentina, en los extremos australes. Sus hábitats son los bosques templados y montes secos. Su trino es estridente, sobre todo cuando andan en bandadas. El rayadito es pequeño, con una longitud que  no sobrepasa los 14 centímetros. Se caracteriza por sus franjas en la cabeza color café y negro. El resto de su cuerpo es mayormente pardo con el pecho claro. Su cola es rojiza y al observarla con detención, podrás ver que  cada pluma termina con una suerte de “espina”.

 

Yunco de Magallanes (Pelecanoides magellani). Endémico de la Patagonia, se distribuye desde el canal de Chacao (Chiloé) hasta el Cabo de Hornos. Es común verlo reunido en pequeños grupos, alimentándose en canales y fiordos, haciendo zambullidas cortas. Nidifica en cuevas de islas y archipiélagos entre noviembre y diciembre y junto a otras especies de yuncos, formando colonias reproductivas. Su longitud es de 22 centímetros y su envergadura de 32 cm. Se diferencia de las otras especies de yuncos por poseer una línea semilunar detrás de la zona auricular, que se une al blanco del cuerpo. Las plumas negruzcas del dorso están bordeadas de blanco, lo que es más evidente en ejemplares nuevos.

 

Zorzal (Turdus falcklandii magellanicus): El zorzal patagónico es una especie de ave paseriforme de la familia Turdidae. Los encontrarás tanto en las copas de los árboles como en el suelo, volando  entre distancias cortas con movimientos rápidos y ondulantes. Son excelentes cantores como el chucao, con un sonido característico similar al de una flauta y su oído es tan bueno, que tienen facilidad para imitar ruidos y trinos de otras especies. Comen lombrices, insectos y caracoles. Miden alrededor de 24 centímetros. Sus colores varían del negro a pardo dorado, rojizo y verdoso. Hacia el vientre el color se aclara, con plumas blancas. Su cabeza y cola son parduzcas. Sus patas son amarillo anaranjado y su pico igual, pero mas claro.



Notas

  • Nota 1

    El pato a vapor fue bautizado así por los primeros exploradores de la Patagonia, quienes no dejaron de admirar y alabar la velocidad con la que esta ave se movía sobre el agua, y que era mayor a la de los motores de la época, impulsados a vapor. Te dejamos dos textos, que detallan las impresiones de estos hombres sobre el pato a vapor. El comandante Inglés Phillip Parker King escribió: “Aquí vimos, por primera vez, al más extraordinario pájaro, el pato a vapor...esta ave fue denominada, por su rapidez en volar a ras sobre la superficie del agua, el “caballo de carreras” (race-horse),.. “La principal peculiaridad de esta ave es, lo corto y extraordinariamente pequeño tamaño de sus alas, las cuales, no tienen el suficiente poder para levantar el cuerpo, solo sirven para impulsarse a lo largo, en lugar de a través del agua, y son utilizadas como las paletas de un buque a vapor. Con la ayuda de estos y sus fuertes y anchos pies palmeados, se mueven a una velocidad asombrosa.” Alberto de Agostini, en su libro Los Andes Patagónicos, tilda al pato a vapor como el ave más característica de la Región de Magallanes. Pese a que no puede volar, por su peso y lo poco desarrollado de sus alas, posee a cambio la facultad de deslizarse a gran velocidad y ágilmente por el agua, gracias a sus patas palmípedas y sus alas mochas “...dejando tras sí una estela de blanca espuma como si fuera un vapor, por lo que se le ha dado el nombre de pato a vapor, en inglés race-horse o racer steamer”, nos cuenta de Agostini. Agrega que en una ocasión persiguieron a esta ave con una lancha a motor a una velocidad de 9 nudos y, simplemente, no pudieron alcanzarla.

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