Viajando por Aysén y su naturaleza sin dejar rastro.

Viajando por Aysén y su naturaleza sin dejar rastro.
Zona Aysén - Simpson

¿Sabías que aunque la mitad del territorio de Aysén se encuentra protegido como Área Silvestre (ASP) , solo 11 de sus parques tienen presencia de Conaf ? A través de los principios de No Deje Rastro (NDR), queremos invitarte a minimizar el impacto de tu visita en estos espacios naturales y a vivir una aventura ecológica que te cambiará para siempre.

Aysén tiene el mayor sistema de Áreas Protegidas de Chile. Sus 5 Parques Nacionales, 11 Reservas y 3 Monumentos Naturales significan, nada menos, que la tercera parte de todas las áreas protegidas de nuestro país. De éstas, hoy se encuentran bajo administración las reservas nacionales Tamango, Jeinimeni, Cerro Castillo, Coyhaique, Río Simpson, Trapananda y Lago Carlota, los parques nacionales Queulat, San Rafael y Bernardo O'Higgins, y el monumento natural Dos Lagunas. Gracias a la abundancia de “oro verde”, la joven región ha ido ganando un sitio importante para el turismo y la ciencia mundial. Y al respecto, las cifras son contundentes: En menos de veinte años las visitas a la Patagonia aysenina aumentaron en un 436%.

Frente a este crecimiento, hoy nos encontramos con un panorama preocupante: los recursos del Estado chileno para la administración de estos lugares son tan escasos, que con suerte alcanzan para sueldos y mantener algunos parques – con gran esfuerzo– de parte de Conaf . Aparentemente este escenario no va a cambiar, lo que se traduce en escasez de infraestructura y recursos humanos para acomodar y monitorear a quienes visitan muchos de nuestros bosques y playas. No bastando con eso, los planes de pavimentación y conectividad que se proyectan para Aysén en 2019, incrementarán el flujo de visitas en un número que, por ahora, es difícil de calcular.

Sin financiamiento, con mejoras en el acceso y aumento de la demanda, surge una gran pregunta: bajo estas condiciones ¿Cómo podemos preservar nuestros tesoros naturales? La interrogante tiene aires de urgencia, ya que el impacto de las visitas en masa está alterando de forma negativa, y cada vez más, lugares que no cuentan con un plan de manejo y que hasta hace muy poco tenían chapa de vírgenes.

En respuesta a este cuestionamiento, queremos invitarte a que formes parte de un cambio cultural, una serie de hábitos simples de asimilar, y que harán de tu experiencia y la de otros visitantes de la Patagonia, algo más que gratificante.

No Deje Rastro. Breve cronología.

En la década del 60 se expande en Estados Unidos una ética excursionista conocida como “No Deje Rastro” (NDR), que promueve el uso recreativo responsable de las Áreas Silvestres Protegidas (ASP).

En Chile y México, el programa NDR empezó a funcionar en el año 1992, cuando la National Outdoor Leadership School (NOLS) comienza a ofrecer cursos a guardaparques y administradores. En 1993, se desarrolla en Aysén el primer curso NDR para guardaparques de la Corporación Nacional Forestal (Conaf). En la actualidad la escuela NOLS tiene convenios nacionales con Conaf y la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) para educar a su personal en el programa No Deje Rastro.

Son 7 las pautas que rigen los NDR, y su objetivo es evitar el daño a los recursos naturales de las ASP.  Más allá, practicarlos es una forma muy entretenida de llevar tus capacidades de sobrevivencia a un límite mucho más extremo.

 

No dejes rastro: Las 7 pautas.

Primer principio: Planifica y prepara tu viaje con anticipación.

 

El primero de estos principios, apela a evitarte contratiempos o malos ratos al llegar a tu destino. En general, esta regla se basa en preguntas que seguramente, con experiencia, harías al llegar a un Parque Nacional: ¿Están permitidas las fogatas? ¿debo pagar entrada? ¿cómo es el clima? ¿cuáles son los elementos más frágiles del área? ¿existe flora o fauna endémica o amenazada? ¿tienen temporadas de clausura?

 

Al responder estas dudas, podrás realizar actividades al aire libre, minimizando la posibilidad de enfrentar situaciones de sobrevivencia, donde eventualmente se prioriza la seguridad personal, por sobre la conservación del área. La regla sugiere ir preparado, y llevar cocinillas, para evitar hacer fogatas, ropa de acuerdo al clima, bidón para acarreo de agua y una palita para cavar hoyos de gato y enterrar desechos humanos. Planificar requiere de técnicas que aminoren la carga de basura que llevas, ayudándote a caminar más liviano, y también el uso de mapas o GPS que eviten que vayas marcando la ruta con piedras o banderines. Verás cómo en cada ambiente, irás desarrollando una destreza mayor.

 

Segundo principio: Viaja y acampa en superficies resistentes.

Junto con evitar el daño a la naturaleza, este principio busca concentrar el tráfico humano únicamente en los senderos y áreas de uso, o en zonas donde haya poca vegetación. Especialmente cuando te encuentras en un terreno virgen, minimizando así los procesos de erosión.

Las superficies resistentes son áreas donde no crece vegetación. En parques y senderos establecidos, se las denomina “zonas de sacrificio”. Si te enfrentas a un lugar donde no hay sitios ni senderos designados –lo que en Aysén es bien probable– elige el terreno con la menor vegetación. Tu premisa debe ser: el mejor sitio se encuentra, no se hace. Cuando acampas, especialmente en grupo, existe tráfico entre las carpas, la cocina, la fuente de agua y las mochilas, por lo que debes concentrar las movimientos en el radio del terreno que elegiste para dormir. Estos patrones de uso, son potencialmente riesgosos porque crean nuevos senderos “sociales”, y amplían las zonas de sacrificio. Piensa que solo basta pisotear 10 veces la vegetación o repetir el uso de un lugar 12 noches por año, para obtener un sitio y sendero nuevo. Evita los lugares donde el impacto apenas comienza, y si estas atravesando en grupo un sitio virgen, dispérsate en forma de abanico.

Tercer principio: Dispón de tus desperdicios de manera apropiada.

Mucha gente piensa que dejar una fruta tirada o enterrarla en un parque, no representa problema. Es más, para muchos, lo común es creer que es beneficioso para estos espacios de naturaleza virgen. Mal hecho. En estricto rigor, esa fruta no pertenece a las especies botánicas del lugar, es un tipo de desecho que ensucia, atrayendo moscas y ratones, puede modificar la dieta de un animal nativo, y, finalmente, produciría  un efecto a largo plazo con su semillas que pueden germinar. ¿Imaginas un bosque nativo lleno de lengas y cipreses, con un manzano plantado en el medio?

Este principio sugiere que absolutamente todo lo que lleves, se vuelve contigo. Por eso, antes de salir de casa, ten en cuenta reducir la cantidad y peso de la basura que acarreas, descartando envases y bolsas, y disponiendo en paquetes herméticos y racionados por día, tu comida, papel higiénico, jabón, shampoo, etc. Lo mismo con la basura. Al caminar en entornos naturales, es muy posible que si la guardas dispersa en tus bolsillos, caiga al suelo, sin que te des cuenta. Evita que esto pase, asignando un espacio en tu mochila de senderismo, que tenga una bolsa aislante donde depositar desechos de forma segura. Una aspirina en el lugar donde están las basuras orgánicas, reduce los malos olores.

Para la higiene, recuerda proteger el agua y sus fuentes, acarreándola y haciendo tus necesidades a una distancia mínima de 60 metros (70 pasos de adulto) de sus afluentes. Lleva un colador de malla fina para recuperar y secar sobrantes de tus comidas y usa detergentes y jabones biodegradables para lavar. Algunos campistas avanzados sólo lamen su plato después de comer. Para nosotros, la mejor opción, sobre todo si vas en grupo, es lavar vajillas con agua caliente y agregar en el enjuague unas pocas gotas de cloro. Al finalizar, esparce el agua sobrante y ya fría sobre un área grande.

En cuanto a tus deposiciones usa letrinas, si las hay. Si no, debes llevar una palita para cavar un agujero de 20 centímetros y enterrarlas. Si eres mujer y estas indispuesta, usa dispositivos como la copita menstrual, que además son muy higiénicos.

Cuarto Principio: Respeta la vida silvestre.

Ser visitante de nuestros parques, requiere tener en cuenta el estado silvestre de la fauna, y que ella no existe sin su hábitat natural. Evita por lo tanto, caminar haciendo ruidos o acercarte a los animales. Así ellos se sentirán seguros con tu visita. No intentes perseguirlos, alimentarlos o atraerlos, ya que cualquiera de estos actos compromete profundamente su habilidad para comportarse según sus patrones naturales. Almacena tu comida y basura en lugares donde ellos no puedan alcanzarla.

A menos que tengas autorización específica, está prohibido cazar animales silvestres. Si matas animales pequeños, como culebras, mosquitos o lagartijas, estas alterando un delicado equilibrio natural, produciendo un efecto mariposa. Lleva contigo salvia seca para quemar, incienso o repelente corporal para espantar a los insectos voladores más molestos.

Por último, no antepongas tus necesidades a las de la fauna silvestre y deja libre el acceso a las fuentes de agua. Así, los animales tendrán el espacio necesario para sentirse seguros de tu presencia. El lavado y la disposición de deshechos humanos debes realizarlo con cuidado de no contaminar el ambiente y evitar daño a animales y fauna acuática: no introduzcas platos, ropa, ni cuerpos sucios en el agua y, si vas a pescar, no uses  blanqueadores, químicos ni mucho menos, dinamita.

Quinto Principio: Minimiza el impacto de fogatas.

Hoy es casi de perogrullo decir que  prender fuegos sin precauciones, es siempre una amenaza de incendio forestal y causa cicatrices en la apariencia natural de los ecosistemas silvestres. Perdona si en algún modo, al decirte esto, estamos subestimando tu inteligencia. Pero en la XI Región es algo que no debes olvidar.

Aquí en Aysén, independientemente de si usas una cocinilla o bien, haces una fogata, debes considerar a la fuerza del viento como un factor determinante, ya  que de un solo soplido, este puede dejar grandes estragos.  Solo en 2011-2012,  producto del volcamiento de una cocinilla, perdimos casi 12.000 hectáreas bosques en la Región de Magallanes. Mantén siempre los fuegos controlados, vigilados y con un recipiente de agua cerca, como medida de seguridad.

NDR promueve el mínimo uso de fogatas. Lo ideal es llevar ropa abrigada y una carpa buena, que eviten que  pases frío o humedad y que obliguen a prender fuego. Las cocinillas o estufas de acampar son el equipo más importante para minimizar este impacto: cocinan rápido, no dejan huella en el campamento y puedes usarlas incluso para temperar tu carpa. No olvides llevar suficiente combustible, sobre todo porque en Aysén es muy difícil de adquirir.  

Antes de hacer fuego, en NDR se recomienda:

  • Conoce los reglamentos de los parques y las condiciones del tiempo que tenemos en Aysén. Si hay sequía, como este año 2016, los fuegos están absolutamente prohibidos.
  • En áreas de alto uso, haz fogatas en lugares ya utilizados para este fin, dejándolas limpias y sin residuos después de usarlas, para incitar a otros a ocupar el mismo sector. Colectar solo ramas caídas y madera seca dentro de un área amplia, y no cortar ramas directamente de árboles o utilizar sierras o serruchos. Esto deja cicatrices y causa impactos visuales adversos.
  • Usa trozos pequeños de madera, de tamaño menor al de una muñeca de adulto, ya que los troncos grandes tienen  una función importante en el ciclo de nutrientes del bosque. Si la recoges, cuida que sea dentro de una zona extensa, para que no se note la remoción. No la desperdicies, dejando trozos a medio quemar o acopiando palos sobre el fuego de forma excesiva. La leña que no utilices, devuélvela al lugar de donde la trajiste.
  • Quema hasta que se produzcan cenizas o brasas muy pequeñas y espárcelas una vez apagadas, por un área extensa, lejos del campamento. Cuando el fuego se apaga, cualquier brasa o pedazo grande debes reducirlo a un polvo fino, frotándolo uno contra otro, con las manos cubiertas por guantes.
  • Usa cacerolas portátiles para fuego o haz fuegos pequeños, nunca bajo copas de árboles o sobre suelos de hojarasca.
  • Usar barras de arena para contener el fuego. Asi evitas el riesgo de que este se propague por vientos inesperados.
  • Usar la fogata de plataforma (con base de arena) en zonas de bajo uso, básicamente donde no haya tránsito de personas ni animales.

Sexto Principio: Considera a otros visitantes.

Nunca olvides que en áreas naturales, todos vienen, igual que tú, a disfrutar. Por eso,  es importante no pensar solamente en satisfacer tus necesidades particulares y momentáneas, sino hacer el esfuerzo para que el provecho tuyo no perjudique el disfrute de otros. Siempre consulta las regulaciones existentes de cada lugar.

Minimiza los ruidos y disturbios durante tu visita. Se recomienda evitar el uso de radios portátiles con altavoces, ya que su sonido perturba la vida silvestre y la de otros visitantes. Si quieres disfrutar de tu música, lleva audífonos y úsalos con discreción.

Se cortés con otros senderistas y los dueños de los terrenos que encuentres en tu camino. Caminantes cerro arriba y grupos con caballos u otros animales de carga, tienen preferencia de paso en los senderos. Habla en voz baja mientras estos últimos pasen, para evitar asustarlos. Si vas a rebasar a otros, avísales y procede con precaución, cuando ellos te den el paso. Deja portones cómo los encontraste. Evita llevar mascotas, ya que dejan sus heces en cualquier lugar, existe el riesgo de que se pierdan, y tienden a perseguir, acosar o cazar a los animales silvestres.

Séptimo Principio: Deja lo que encuentres

Las personas visitan los lugares silvestres para disfrutar de su estado natural y experimentar un ambiente que ofrece retos y sorpresas. Permite a otros experimentar este sentido de soledad y descubrimiento al dejar todo como lo encontraste, ya que ello estimulará a otros a hacer lo mismo. Para hacerlo correctamente, minimiza las alteraciones como excavar, construir e improvisar mueblería rústica. En los lugares prístinos, intenta hacerte una nota mental de cómo y dónde estaba todo cuando llegaste. Si por alguna razón remueves rocas o ramas, vuelvelas de nuevo a su sitio, antes de marcharte.

Evita dañar árboles y plantas vivas. Antes era común cortar ramas para protegerse o para hacer plataformas para dormir. Hoy gracias a el uso de carpas livianas y cojines de espuma sintética, dormir en espacios silvestres resulta más fácil y cómodo. No existe la necesidad de desfigurar los árboles o circundar los troncos con sierras, machetes o alambres. Esto hace daño al árbol, crea feas cicatrices y, sobre todo, tiene un impacto de muy larga duración, que no alcanzas a percibir en una visita.

Evita recoger flores, hojas o plantas comestibles: Esto parecerá un acto individual inofensivo, pero el efecto acumulativo de muchas personas haciendo lo mismo, puede causar daños significativos o amenazar a especies en peligro de extinción. En lugares silvestres es preferible simplemente admirar las flores y plantas y llevarlas a casa solo en fotos, dibujos o tus memorias.

Deja los objetos naturales en su lugar. La misma ética aplica a los artefactos culturales, que incluyen piedras con grabados, cabezas de flechas y hachas, y ruinas de estructuras. En muchos países estos artefactos están protegidos por ley y es ilegal el excavar, perturbar o removerlos de lugares públicos. Los lugares y artefactos arqueológicos son sagrados para la gente indígena. El perturbar y remover estos artefactos los saca de su contexto significativo y borra de manera permanente un capítulo de la historia importante.

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