Viaja a otra dimensión por el prodigioso Golfo de Corcovado.

Viaja a otra dimensión por el prodigioso Golfo de Corcovado.
Zona Fiordos - Canales

En la brava costa Patagónica hay un rincón que por la peculiaridad de su fauna, no podrás creer que existe. Lugar de paso y hábitat de seres únicos en la tierra, este rincón comprende el Golfo de Corcovado y la zona norte de los fiordos de Aysén. Descubre por qué hasta ahí han llegado visitantes tan ilustres como Céline Cousteau, hija de Jacques, el célebre científico francés.

  • Ficha Técnica

    Tipo de actividad: Recorrido marítimo por Golfo de Corcovado para avistamiento de cetáceos, mustélidos y pinipedos.

    Lugar de inicio: Se puede comenzar el  recorrido de los fiordos y canales de Aysén desde cualquiera de sus puertos y pueblos o a través de la Ruta Cordillera que va desde Chiloé,  hacia Puerto Chacabuco, cerca de Puerto Aysén, al norte.

    Lugar de término: Se puede terminar en los mismos puertos de inicio o, a través de la Ruta Cordillera, transbordar hacia puntos más al sur o al norte.

    Distancia del recorrido: Depende de sus preferencias.

    Duración de la actividad: Mediodía, a 3 días o más, dependiendo de  tu itinerario.

    Estacionalidad: Todo el año, aunque algunos zarpes pueden retrasarse por condiciones climáticas.

    Consideraciones especiales: Los más recientes avistamientos de ballenas en el Golfo de Corcovado han sido  cercanos a la costa de Chiloé. No existen tours específicamente diseñados para ver cetáceos, porque son realmente difíciles de encontrar. Ten en cuenta entonces que es probable que en el día entero que ocupa un viaje al golfo , no veas ni asomo de cetáceos. Sin embargo, es seguro que durante tu recorrido, encontrarás algunas de las especies de cetáceos, pinnípedos y mustélidos identificadas y que habitan entre el Golfo de Corcovado, el Archipiélago de las Guaitecas y los fiordos y canales de la Región de Aysén.

    Reservas:

    Hay varias opciones para navegar estas aguas. Naviera Austral ofrece el servicio de transbordador, por la Ruta Cordillera. Se deben comprar los pasajes con antelación, especialmente en temporadas de alta de demanda turística. Los tiempos de viaje pueden sufrir modificaciones a causa de problemas climáticos y de mareas. Comprueba siempre, y con 12 horas de antelación, la hora de zarpe. Los pasajeros y vehículos deben presentarse dos horas antes del zarpe. Las salidas de barcaza no son todos los días. Consulta horarios y valores de pasaje en www.navieraustral.cl. Adicionalmente, hay varios operadores que ofrecen navegaciones en los fiordos y canales de Aysén, como por ejemplo:

    • Melinka: Archipiélagos de la Patagonia ofrece navegaciones en los alrededores y golfo Corcovado. Contacto: psoto@gmail.com; www.alapatagonia.cl
    • Raúl Marín Balmaceda. Kawelyek navega hacia islotes Dos hermanas y a bahía Tic Toc. Contacto: patricio.merino@gmail.com; www.kawelyek.cl
    • Puerto Cisnes. Turismo Drakkar III ofrece navegaciones por Canal Puyuhuapi, incluyendo visita a Puerto Gaviota. Contacto: claudiomatsalazar@hotmail.com

Entre la costa sur de la isla de Chiloé, y los límites geopolíticos de la X y la XI regiones, se ubica el Golfo de Corcovado y la zona norte de los fiordos patagónicos. Navegar por sus aguas es entrar en un mundo donde por todos lados recordarás lo frágil y pequeño que eres. Por momentos, tu embarcación parecerá sumida en una batalla difícil de ganar al mar, con sus olas picudas y negras. Sobre los vaivenes del Océano Pacífico, es fácil preguntarse por qué este océano tiene un nombre tan discordante con su carácter. Al navegar, en el horizonte y entre las nubes, aparecen sobre el continente tres solitarios volcanes, inquietantes, atentos y latiendo por su próxima erupción: El puntudo Corcovado, el temible Chaitén y el Melimoyu, que por sus particulares cuernos, ha sido vinculado a leyendas fantásticas y obscuras. No obstante, las bondades que esta zona guarda, son más que todo lo anterior. Al salir el sol y despejar el cielo, encontrarás un lugar inigualable en belleza natural y manifestación de vida emocionante.

Debido a una geografía expuesta, con fuertes vientos y olas, a lo largo de los años no ha habido mucho desarrollo de actividad industrial en estas costas. Gracias a ese “abandono” histórico, la región pudo preservarse y hoy es, según la World Wildlife Fund (WWF), uno de los espacios marítimos más puros del mundo, con un mosaico de especies vegetales y animales de valor incalculable. Organizaciones como el Centro Ballena Azul (CBA), la Universidad Austral de Chile, y otros organismos de la sociedad civil como WWF, la Fundación MERI y la Fundación Melimoyu, trabajan afanosamente en los últimos años para protegerlo y generar información de primer nivel, vital para el desarrollo de propuestas de conservación para la zona. La más exitosa hasta hoy, una red de Áreas Marinas Protegidas en el Golfo de Corcovado, cuyo primer hito estuvo en la creación del Parque Marino Tic- Toc en febrero del 2014, en la zona norte de los fiordos y canales de Aysén. Se espera que la zona y su entorno circundante, que va desde la costa de la provincia de Palena hasta la comuna de Puerto Cisnes, sea declarada como reserva marina del mundo en los próximos años (WWF, 2015). Sus 87,500 ha. destinadas a la conservación, son albergue de extraordinarias especies cetáceas, pinnípedas y mustélidas.

Las costas de este lugar, en general son de fácil acceso, con ecosistemas poco intervenidos y una oferta turística de viajes marítimos intermitente, poco masiva y exclusiva para quien la solicite. Por esta razón, verás que acá los animales se comportan en su estado natural, sin el estrés que podrían producirlos la presencia de incontables lanchas turísticas.

Golfo de ballenas.

El Golfo de Corcovado es reconocido por ser un lugar excepcional para la observación de fauna cetácea. Sus más de 90 km de largo y 45  de ancho constituyen un lugar fundamental para la alimentación y cuidado parental de ciertas especies de ballena. Especialmente de las Ballenas azules (Balaenoptera musculus), cuyo registro de avistamiento en esta zona es el mayor de todo el hemisferio sur, estimándose una población de cerca de 300 ejemplares.

Para completar tu viaje, adjuntamos una breve descripción las especies cetáceas, pinnípedas y mustélidas identificadas y que habitan entre el Golfo de Corcovado, el Archipiélago de las Guaitecas y los fiordos y canales de la Región de Aysén.

Ballenas azules (Balaenoptera musculus)

La ballena azul, el animal más grande del que se tenga conocimiento en toda la historia de la tierra, te sorprenderá emergiendo desde las profundidades del Golfo, si tienes paciencia y buena fortuna. Seres de otro tiempo, dicen que su mirada es como la de un gran abuelo de la naturaleza, que da paz y que al mismo tiempo conmueve, en un mundo donde el cambio climático amenaza con la extinción masiva de estos super animales. Son visibles desde lejos, por su soplido con altura de hasta 12 m. y por su gran tamaño de hasta 30 metros de largo, y 130 toneladas de peso. Para que tengas referencia, un bus oruga del transporte público de Santiago mide 18 metros. Su color es grisáceo, levemente azulado, con pequeñas manchas claras a lo largo de su estilizado cuerpo. Su cabeza es chata y en forma de “U”. Su aleta dorsal es muy pequeña. Posee entre 58 y 88 pliegues en la garganta, que se inflan como acordeón, al momento de alimentarse de krill (6 toneladas al día aprox.). Posee barbas que pueden medir hasta 1 m. Usualmente las encontrarás nadando en parejas, madre-cría, o solas.

Las ballenas azules se mueven corporalmente a otro ritmo, con una velocidad de recorrido promedio de 25 km/hr.  Desde Melinka hay lanchas que ofrecen travesías para conocerlas, en una tarea muchas veces difícil, por lo extenso del área, lo complejo del clima y porque estos cetáceos pasan gran parte del tiempo sumergidos. En promedio, las ballenas azules pasan en el fondo marino cerca de 20 minutos y solo les basta uno en la superficie, para respirar.

Representan un gran atractivo para la comunidad científica. Su presencia fue detectada en 2003, “cuando el biólogo marino Rodrigo Hucke, de la Universidad Austral, publicó un estudio en la Royal Society -la academia de Ciencias del Reino Unido- llamado Descubrimiento de una zona de alimentación y recuperación de las ballenas azules en el sur de Chile. Junto a otros biólogos habían observado cientos de ballenas azules en el golfo Corcovado, pasando a ser el único lugar conocido del mundo donde se reúnen las escasas ballenas azules que lograron sobrevivir a la masacre ballenera. Se dice que no hay más de 3.000 en todos los mares del mundo.” (La Tercera, 2011)

Ballena jorobada  (Megaptera novaeangliae) es una de las más acrobáticas. Con sus grandes saltos, son fáciles de observar. La identificarás por sus protuberancias (verrugas) en la cabeza, producto de los crustáceos que se adhieren a su piel. Es de color gris oscuro azuloso. Sus aletas pectorales son largas, con los bordes disparejos y generalmente su parte interna es de color blanco. Su cola (Aleta Caudal) es como una huella digital, siendo única en cada individuo. Es de color oscuro por arriba y blanco con borde oscuro por debajo, lo que es muy fácil de apreciar en cada inmersión. Mide entre 11,5 y 15 metros de largo y llega a pesar hasta 30 toneladas. Su soplido es disparejo y bajo, entre 2 a 3 metros de altura. Se desplaza a poca velocidad y no le teme a los botes, por lo que aproximarse a ellas no es tan difícil como a  las ballenas azules.

Ballena de Sei (Balaenoptera borealis) Si tienes muchísima suerte, podrás encontrarlas  nadando reunidas en hasta 15 grupos simultáneos, cada uno de entre 2 a 8 individuos. Sin embargo, lo normal es que perdamos su rastro por años, e incluso décadas, haciendo difícil aventurar el lugar donde serán vistas nuevamente. No obstante, se las ha visto entre el sector norte del archipiélago de las Guaitecas y la boca norte del canal Moraleda, en apariciones de 7 a 15 días, en una temporada.

Su cuerpo delgado, puede llegar a medir 18 mts. de largo. Presenta una aleta dorsal encorvada, y las caudales y pectorales son pequeñas. Su soplo es como un cono invertido, bajo y abundante. Presenta entre 30 y 60 pliegues gulares en la zona ventral de su cuerpo y su coloración es gris oscura con cicatrices ovaladas gris claro y zonas más blancas en el vientre.

La gestación de estas especies toma entre 11 y 12 meses, con lactancia poco más de medio año. Se alimenta de krill, calamares y peces de no más de 30 cms. Nadan a una velocidad de 50 km/hr, siendo considerada la más rápida de las ballenas. Se les observa nadando cerca de la superficie y no presentan una conducta de saltos tan frecuente como otras especies de rorcuales. Generalmente salen del agua en un ángulo pequeño, cayendo con el vientre y desapareciendo con rapidez. Se encuentran habitando todos los océanos del mundo, especialmente en latitudes medias. Actualmente, la mayor tasa de mortalidad de esta especie se da por colisiones con barcos y por programas de  caza científica realizados por países miembros de la Comisión Ballenera Internacional.

Delfines australes (Lagenorhynchus australis) Estos animales tienen cierta predilección por las aguas poco profundas de los canales del sur del mundo. La presencia de alimentos como crustáceos pequeños o langostinos en la desembocadura de cauces de agua dulce, aumenta la probabilidad de avistarlos en estos lugares. Son abundantes en las costas del norte de la Patagonia, y siempre se les ve acercarse a los botes en  movimiento, para saltar y hacer acrobacias sobre las olas que quedan tras el paso de una embarcación, lo que se conoce como “bowriding”. El pequeño delfín mide entre 1,6 y  2,1 mts. de  largo. Su color es gris oscuro con manchones más claros y vientre blanco. Su cabeza es chata, con frente y hocico poco desarrollados. Las crías son de tonalidad más pareja y gris claro. Se identifica por su aleta dorsal, que  es grande, falcada (curva) y más bien puntiaguda. Por lo general andan en grupos de 5 a 30 individuos. Si navegas las aguas en los alrededores de Melinka, Raúl Marín Balmaceda, Melimoyu, Puyuhuapi, Puerto Cisnes, Puerto Gala, Puerto Gaviota o las Islas Huichas, seguro que los vas a ver.

Delfines chilenos (Cephalorhynchus eutropia) especie endémica y muy poco estudiada a la fecha. Coloquialmente conocidos como delfines negros y toninas, este delfín es el más pequeño de los cetáceos y sin duda, más tímido que los demás, normalmente se ven en grupos pequeños de 2 a 3 individuos y suelen evadir a las embarcaciones. Es de cuerpo pequeño, de color gris, casi negro y con vientre blanco. Mide entre 1,20 y 1,70 mts. Su cabeza es más bien chata, con la parte superior ligeramente más clara y labios blancos. Se identifica por su aleta dorsal redondeada.

Delfín “nariz de botella” o Delfín mular (Tursiops truncatus). Estos ejemplares, con sus saltos y acrobacias, son  los protagonistas del espectáculo que verás en las aguas de Corcovado y la zona del archipiélago de las Guaitecas, cerca de Melinka, además de las zonas más al sur, cómo las cercanías de Raúl Marín Balmaceda, Puerto Cisnes, Puerto Gala, Puerto Gaviota y las aguas del fiordo Puyuhuapi. Son amistosos y fáciles de fotografiar, siempre acompañándose en grupos. Por lo general se observan lejos de las costas, aunque es posible verlos también, con menor frecuencia, en  los sectores costeros de baja profundidad. Este delfín es largo y robusto. Mide entre 1,9 y 3,9 mts y se identifica por su cabeza grande y hocico pronunciado, ancho y bien diferenciado, siendo la mandíbula inferior un poco más grande que la superior. Es de color gris azulado por el lomo y su vientre más claro. La aleta dorsal es similar a la del delfín austral, falcada (curva) y bien definida. Sus aletas pectorales son más bien largas.

Orca (Orcinus orca) es una especie de cetáceo odontoceto perteneciente a la familia Delphinidae (delfines oceánicos), que habita en todos los océanos del planeta. Es la especie más grande de delfínido y la única existente, reconocida dentro del género Orcinus. Este cetáceo posee una complexión robusta e hidrodinámica. Muy distinguible en esta especie es su  larga aleta dorsal, que llega  a medir hasta 1,8 m en los machos, con  una coloración blanca y negra, que se distribuye de manera única en cada individuo, siendo el patrón distintivo entre las demás orcas. Tiene un dimorfismo sexual marcado: las hembras son más pequeñas que los machos y tienen la aleta dorsal más corta. Un macho adulto puede alcanzar 5,5 toneladas de peso y hasta 9 metros de longitud, mientras que una hembra suele rondar los 7,7 metros, pesa en promedio menos de 4 toneladas.

Lobos marinos: Históricamente, el Lobo marino de un pelo o Lobo común (Otaria Flavecens), fue la principal fuente de alimento de grupos indígenas canoeros de la Patagonia. En el presente, esta especie es cazada de forma indiscriminada por lo valioso de su piel, sus genitales y grasa, o simplemente porque se acercan a faenas de producción, como la industria salmonera. Tiene una capa única de pelaje, de coloración variable que va de café rojizo a ocre claro. Las crías tienen un pelaje un poco diferente al de sus padres, y por lo general son de color oscuro. Los adultos tienen orejas muy pequeñas y largos colmillos. El macho se distingue por su densa melena, parecida a la de un león. Su nariz y hocico es corto y respingado. Su cuello es ancho y bien desarrollado. La hembra, en cambio es de cuello esbelto y de menor tamaño. Pueden medir hasta 2,80 mts. y pesar hasta 350 kgs. Aunque parecen ser amistosos desde lejos, los lobos son animales territoriales. Se alimentan de peces, crustáceos y pingüinos.

Lobo marino de dos pelos (Arctophoca australis) es un animal con un destacable  dimorfismo sexual: mientras que los machos alcanzan 2 mts. de longitud y hasta 200 kg. de peso, las hembras pueden llegar a medir, a lo sumo, 1,5 mts. y pesar no más de 60 kg. El color predominante de la piel es gris plomizo a gris perla. Los  machos tienen una especie de “cresta” en la parte posterior de cuello y cabeza, sin alcanzar la dimensión de la exuberante  melena del lobo marino de un pelo. Esta subfamilia se distingue por presentar en su piel dos tipos de pelaje: una interior constituida por pelos finos y cortos, y una externa, de pelos gruesos, cerdosos, largos y bicolores.

El Huillín (Lontra provocax) también conocido como nutria de río, es un mustélido que actualmente se encuentra “en peligro”, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Amante de los espacios dulceacuícolas al norte de Chiloé, es encontrado casi exclusivamente en las riberas rocosas no expuestas al Pacífico de los fiordos y canales patagónicos. No es común ver un huillín. Primero, porque su población ha disminuido considerablemente en los últimos 100 años. Y segundo, porque esta nutria solitaria busca un hábitat alejado de la presencia humana, en zonas rocosas con alta vegetación ribereña. De pelaje café oscuro y claro en la parte ventral, mide hasta un metro y medio, con una cola larga de aproximadamente 45 centímetros, pesando hasta 15 kilogramos. Se alimenta preferentemente de peces, crustáceos, y de erizos. La eliminación de la vegetación costera y la presencia humana y de perros vagos serían factores determinantes en la migración del huillín. La disminución en su población es de al menos el 10%  en los ambientes lacustres y ríos de Chile y Argentina (En Chile, lamentablemente, no existe información suficiente sobre su número actual). Sin embargo, esta no es la única causa de su desaparición. Sabemos que el huillín comparte el mismo hábitat que el Visón (Mustela visón) una especie exótica altamente invasora y dañina para el ecosistema y la fauna nativa en general. Algunas investigaciones indican que conservar y garantizar la calidad del hábitat del huillín podría ser la vía para controlar parcialmente y de manera natural la presencia del visón, recuperando la biodiversidad característica de estos ecosistemas. Lo anterior constituye una motivación adicional para defender la supervivencia de nuestra nutria endémica. Cuando recorras los canales del litoral de Aysén, en especial alrededor de la Isla Magdalena, mira con detención la línea ribereña, porque podría asomarse uno de estos animalitos.

Notas

  • Nota 1

    No todos los animales que viven en la zona borde costero de Aysén son “bienvenidos”. Un ejemplo de ello es el  Visón americano (Mustela vison), mamífero carnívoro de la familia de los mustélidos, que  habita en sectores próximos a cursos de agua. El visón fue introducido en Chile con la finalidad de establecer criaderos para la industria peletera, pero por diversas razones, algunos ejemplares lograron fugarse y otros fueron liberados en áreas silvestres. De esta forma, la especie ha colonizado la región austral, provocando un grave daño para la fauna silvestre y doméstica, debido principalmente a la ausencia de depredadores naturales de esta especie. En la Región de Aysén fue introducido durante los años 60, y actualmente se ha propagado entre el sur de la Región de la Araucanía y la Isla Navarino, con una tasa de expansión de 7 kilómetros por año. El visón tiene una dieta amplia, que abarca insectos, crustáceos, anfibios, reptiles, aves y micromamíferos y, en general, todo lo que esté al alcance de su tamaño. Es una especie que representa una verdadera amenaza para los equilibrios naturales, al ser responsable de la depredación de especies nativas y aves acuáticas endémicas como el cisne de cuello negro. Además, puede ser transmisor de la plasmocitosis o enfermedad Aleutiana del Visón (ADV) causada por un parvovirus, que confiere a los ejemplares portadores de un determinado gen una importante deficiencia inmunitaria que llega a causar la muerte. El peso de los adultos es de 681 gramos a 2.3 kg, siendo el promedio mayor en los machos que en las hembras. Tiene la cabeza ancha, orejas muy cortas y pelaje lustroso de color pardo uniforme, con una raya más oscura en el dorso, además de patas cortas con pies anchos. Tiene hábitos nocturnos y su reproducción es bastante rápida, con periodos de gestación de 39 a 78 días. La camada usual consiste de dos a diez cachorros, con promedio de cinco y su capacidad reproductiva o adultez se logra entre el año y año y medio. La gestación puede ir de 39 a 78 días. Su piel es muy estimada por la industria peletera.

  • Nota 2

    La red de Áreas Marinas Protegidas en el Golfo de Corcovado, junto al Parque Marino Tic- Toc no sólo es importante por ser la más grande de Chile, sino también porque en ella habita una gran cantidad de fauna amenazada por actividades antrópicas contaminantes y por el cambio climático. La idea de observar la fauna en su entorno natural, se ha vuelto una actividad de creciente interés y demanda en el sector turístico. En ella se mezclan el deseo por apreciar la belleza natural, por el conocimiento y exploración sumado al interés científico.  

    En esta zona de conservación ubicada en el Golfo de Corcovado es importantísimo que formes parte de un avistamiento exitoso y responsable. Para ello te recomendamos, sobre todo, tener paciencia. Los animales no se encuentran allí para tu diversión, sino que están llevando a cabo su ciclo de vida natural. No esperes ver en una sola salida todos sus comportamientos y, menos aún, los más espectaculares, como el soplido de las ballenas. Para identificar mejor a cada especie, pon atención  a las características de la aleta, cola y/o soplido. Elige capitanes y guías profesionales, que estén capacitados en las buenas prácticas de acercamiento y observación de fauna marina y con experiencia y conocimiento en la fauna local Aprovechalos haciendo preguntas y resolviendo dudas. No intentes tocar a los animales en ningún momento. Basta con la observación desde una corta distancia, para una buena experiencia de avistaje. Mantén silencio durante el proceso. Disfrutar de la naturaleza y sus sonidos resulta una experiencia fascinante. Finalmente, no arrojes al mar tus residuos y llévalos de vuelta contigo, para depositarlos en un lugar permitido.

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